El pacto social, o cómo saquear al Estado sin poner nada a cambio

El pacto social que Zapatero tiene tantas ganas de cerrar con los sindicatos y la patronal se ha convertido en una operación en la que éstos compíten por sacar la mayor cantidad de recursos al Estado, sin aportar nada a cambio para superar la crisis económica. Un saqueo orquestado de los recursos públicos de será menos de 7.000 millones de euros al año, contabilizando cotizaciones y prestaciones por desempleo, y en el que el Gobierno desea obtener réditos políticos haciendo creer a la opinión pública que el pacto es fundamental para superar la crisis económica. Pero no tal.

En una política cada vez más invadida por la gesticulación, en la que las formas y las apariencias tienen más valor que los contenidos reales, el Gobierno está empeñado en un acuerdo que barnice la parálisis de reformas que practica desde que arrancó la recesión económica. Un año después de haberse comprometido a un pacto para recuperar los niveles de empleo, el empeño puesto por las partes ha sido muy escaso, y ahora tratan de acelerar los contactos, tutelados más por Moncloa que por Trabajo o Economía, ante la necesidad política de sacar una foto en la primera página de los periódicos, aunque los contenidos sean crematísticos, o, en el mejor de los casos, una sustración de recursos presupuestarios.

En el proyecto conocido hasta ahora, que ha cambiado varias veces a medida que las exigencias de patronal y sindicatos crecían y sus resistencias a la firma se enducrecían, además de incluir varias modificaciones fiscales planteadas por Zapatero en el Congreso o los programas de gasto público municipal, sólo se aprecian como grandes justificaciones de la firma una reducción de cotizaciones sociales a las empresas, y un incremento de la cobertura de paro para los desempleados que hayan agotado la prestación constributiva y asistencial a la que tuviesen derecho.

Los primeros contenidos únicamente están para que el pacto dé una especie de aval político a los planteamientos fiscales del Gobierno y su presidente, para cuando en el futuro los plantee en el Parlamento como hechos consumados. Y el resto para mermar los recursos públicos cuando más necesidaddes de financiación tienen el Estado y la Seguridad Social, así como para cebar un poco las cuentas de resultados de las empresas. ¿Qué ponen los sindicatos y la patronal a cambio en este viaje? ¿Dónde está el sacrificio salarial, de precios y de márgenes para recomponer los niveles de competitividad perdidos?. ¿Dçnde está el compromiso de una flexibilización de los costes de la contratación de plantillas, desde la contratación a la fijación de salarios y el despido?. Todos los acuerdos sociales del pasado eran una compensación de esfuerzos y sacrificios para obtener una mejora de las condiciones laborales. Pero en este caso es una concesión gratuita e irresponsable del Gobierno a sindicatos y patronal, únicamente por interés político.

Además, el acuerdo se está negociando a espaldas, o al menos sin la participación, del Ministerio de Economía y Hacienda, que tendría que velar, primero, porque las decisiones fuesen coherentes con la política económica (¿cuál?), y, segundo, respetuosas con el compromiso de no forzar en exceso el déficit público para volver cuanto antes al equilibtrio fiscal. Con este acuerdo, el déficit de la Seguridad Social se precipitará unos cuantos meses antes, aunque un enjuague presupuestario permitirá que sus saldos negativos sean compensados por el Estado para que la Seguridad Social ofrezca una virginal imegan saneada, según su secretario de Estado, Octavio Granado, que no está nada contento con este acuerdo tan desequilibrado. Trampas en el solitario, vamos. Qué más da que quien y ingrese o gaste sea el Estado o la Seguridad Social, si ambaos instrumentos son financiados por las mismas personas.

Está, además, demostrado que en tiempo de crisis una reducción de cotizaciones, salvo que sea realmente revolucionaria, no crea ni un sólo empleo. Está ensayado en 1994, cuando las expectativas eran de parálisis de la economía, y la reducción de un punto de cotizaciones exigida entonces por CiU acambio de una subida del IVA, no sirvió para nada más que para medrar unnpoquito las cuentas de resultados de las empresas, insisto, a cambio de nada.

Respecto a las ayudas a los desempleados que agoten la prestación, nada que decir, si es coyuntural. Pero ¿a los desempleados que la hayan agotado antes o no hayan tenido nunca prestación, quién les ayuda, señor presidente?. Hay 1,5 millones de parados en esa situación, y habrá más en los próximos trimestres, y es ahí donde está la verdadera necesidad para evitar un conflicto social realmente serio, y que hoy están impidiendo las familias, las ONG's o las instituciones de beneficencia de distinta filiación.

Comentarios

Totalmente de acuerdo, en los años de bonanza nadie sugirió aumentar puntos cotización a empresas, y los sindicatos parecía que no existieran, ahora....lamentable gobiernop, opisición y agentes sociales...gracias.
De acuerdo con casi todo, sólo una subida de impuestos a las rentas más altas puede ayudar a mantener el déficit controlado que se hace necesario en estos momentos de alto paro y baja recaudación.
La Banca tiene un responsabilidad enorme en donde y como estamos, y curiosamente no será ella sino las empresas las que nos sacaran de esto; sin embargo, los apoyos de nuestros gobernantes no parecen dirigidos a apoyar la solución más realista, la creación de empleo.
Estoy de acuerdo. Estas negociaciones no sirven para nada. Todos los que negocian solo están pensando en a dónde se van a comer. Hay que reducir 5 puntos las cotizaciones, pero modificando el modelo económico, y hay que quitar el paro, y sustituirlo por una asistencia vitalicia y general (también para los autónomos), y cerrar el Instituto Nacional del Paro, y sustituirlo por un verdadero Instituto Nacional de Empleo. Y el Campa, también se dedica ahora a pensar en su poltrona.
El capitalismo empresarial y financiero,aprovechando el cataclismo económico por ellos generado,quiere reducir a la clase obrera a la condición de esclavos del siglo XX!. Su modelo es el modelo chino:Horarios chinos,salarios chinos,pero precios europeos!!!
De acuerdo en todo, los empresarios por mucho que negocies no van contratar mas gente sino pueden o no les hace falta.
De acuerdo casi en todo: el gobierno debería encaminar los esfuerzos a rebajar presión fiscal a las pymes, el 80% del motor empleador en España.
Me interesa hacer algunas puntualizaciones a su artículo. Primera. Sigo la política del Gobierno y leo las recomendaciones de Krugman para reactivar la economía de Estados Unidos. Hay tanta coincidencia que casi me atrevería a afirmar que el Sr. Krugman, Premio Nobel de Economía, es asesor del Presidente Zapatero. Segunda. Todos los comentaristas y todos los tertulianos incurren en un error fundamental cuando piden reformas estructurales, que tiene eficacia en el a largo plazo o en el mejor de los casos en el medio plazo. Pero de lo que se trata es de salvar la economía española del coma en que puede recaer si no se aplican medidas en el corto plazo. El pretender que un paciente en coma profundo se le trate de una desviación de la columna o de un defecto congénito en sus piernas o brazos mientras está en la Unidad de Cuidados Intensivos, es un puro disparate. Lo primero es intentar que recupere sus constantes vitales, que tiempo habrá en el periodo de convalecencia de proceder a llevar a cabo aquellos procedimientos que faculten al paciente para que su organismo pueda competir con otros organismo sanos en cuestiones de trabajo o de ejercici físico. Tercera. Los seis meses de instrucción que se exigen a los parados a cambio del cobro de una cantidad, no pretenden únicamente aumentar la formación profesional de los beneficiarios, sino impedir que puedan trabajar en el mercado negro al mismo tiempo que perciben esas cantidades. Cuarta. La mayoría de los economistas sostienen que hay que endeudarse si no se disponen de recursos, para poner en pie a la economía. Luego, cuando ésta empiece a funcionar será tiempo de adoptar medidas para hacer frente al endeudamiento. Quinta. Como ha señalado acertadamente Krugman, en el año 1937 se agudizó la depresión en los Estados Unidos porque el Presidente americano en aquella fecha suspendió el endeudamiento del Estado, agravando la crisis. Así las cosas, no se crea que la política económica de Zapatero carezca de fundamento lógico. Otra cosa es que no nos guste porque seamos partidarios de otras medidas tradicionales que la experiencia ha demostrado que lo único que hacen es hundir más a un país. Por ejemplo, el proceder ahora a una reforma laboral supondría un conflicto tan considerable que hundiría la economía aún más. Esa es una medida estructural que debe llevarse a cabo en el medio o en el largo plazo, cuando la economía se haya recuperado.
De acuerdo con su artículo, pero sobre todo en la interrogante del párrafo final con respecto a los parados que no han tenido nunca prestación. A ellos, deberían dirigirse los esfuerzos y otorgarles una prestación digna para toda la vida, pues en muchos casos son personas en familias desestructuradas, minorías (gitanos, inmigrantes sin regularizar), muchos sin formación, que nunca podrán acceder a un empleo. Eso sí, con asistencia a cursos de formación durante todo el proceso.
Estas negociaciones no sirven para nada. Todos los que negocian solo están pensando en a dónde se van a comer. Hay que reducir 5 puntos las cotizaciones, pero modificando el modelo económico, y hay que quitar el paro, y sustituirlo por una asistencia vitalicia y general (también para los autónomos), y cerrar el Instituto Nacional del Paro, y sustituirlo por un verdadero Instituto Nacional de Empleo. Y el Campa, también se dedica ahora a pensar en su poltrona.
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