Automoción

General Motors renace del concurso como una compañía más pequeña y ágil

Con la ayuda del Gobierno, su primer accionista, General Motors, emergió renovada el viernes del concurso de acreedores instado hace 39 días. La sorprendente celeridad del proceso sirvió a Fritz Henderson, su consejero delegado, para defender que la nueva automovilística, más pequeña, flexible y con un balance más saneado, es ahora una empresa ágil donde pocas cosas serán como antes una vez que acaben los ajustes de plantilla y producción.

General Motors renace del concurso como una compañía más pequeña y ágil
General Motors renace del concurso como una compañía más pequeña y ágil

Henderson apareció relajado el viernes para empezar una de las tareas más difíciles que tiene ante si la renovada pero centenaria empresa, cambiar la pobre imagen popular de GM. "Nada es como antes", sentenció para asegurar, a renglón seguido, que el proceso de concurso muestra que la nueva GM "puede moverse rápidamente".

Y así está planeado que lo haga aunque la tarea es complicada y chocará con cierto escepticismo popular porque son promesas que los ejecutivos de GM ya han hecho en el pasado. Ahora le toca el turno a Henderson que fue nombrado en marzo primer ejecutivo y tras el concurso sigue capitaneando una empresa cuyo primer accionista con el 60,8% es el Gobierno de EE UU. El 11,7% está en manos del Ejecutivo de Canadá y el 17,5% lo posee un fondo que gestiona las prestaciones sociales de los trabajadores. Su cartera de productos incluye las marcas Buick, Cadillac, GMAC y Chevrolet y para 2010 está previsto que no haya más de 34 modelos en el mercado. En esta nueva fase, GM se va a centrar en la eficiencia del consumo y en mejorar las "Tres Cs" que enumeró Henderson: relación con clientes, desarrollar buenos coches y cambiar la cultura de GM.

En el camino, la empresa va a seguir eliminando empleos y capacidad productiva. "La nueva GM en EE UU va a ser una compañía más eficiente", dijo el consejero delegado. Para finales de 2010 operará 34 plantas de ensamblaje, motores y estampación frente a las 47 que tenía abiertas en 2008.

Consecuentemente, la factura sobre la plantilla será importante. GM tenía en diciembre del año pasado 91.000 empleados y el objetivo es rebajar la nómina hasta 64.000 a finales de este año. Los recortes no solo se harán en las plantas. GM va a rebajar en un 35% el número de ejecutivos y en un 20% el número de empleados de oficina. El objetivo es desmontar las organizaciones territoriales y dinamizar los procesos de decisión.

Los costes laborales por hora caerán de los 6.400 millones de dólares en 2008 a una cifra entre 4.000 y 5.000 millones anuales en los próximos años. En el capítulo de ventas, la rebaja de marcas y la necesidad de actualizar el número de puntos de venta se salda con un reducción de 6.000 concesionarios a 3.600. Con todo y con ello, sigue siendo la mayor red de EE UU.

La GM que entró en concurso no tenía beneficios anuales desde 2004 y acumulaba pérdidas de 88.000 millones de dólares además de haberse convertido en una máquina de quemar su cash flow. La nueva GM nace con un balance más saneado y con una deuda que se ha reducido en 40.000 millones de dólares. El nuevo balance permitirá a la empresa reducir su riesgo y ponerse en camino hacia la rentabilidad. Henderson dijo que devolvería al Gobierno el dinero prestado antes de lo que se ha comprometido, es decir, antes de 2015, y cree que la empresa podrá salir a Bolsa el próximo año. El Gobierno no ha desvelado aún los planes para ir saliendo del capital.

En el juzgado de su concurso la automovilística se deja una empresa que se llama Motors Liquidation Co y que, aunque participa con el 10% en la nueva automovilística, posee los activos que no tienen cabida en la nueva GM, entre ellos las marcas Saturn, Hummer, Pontiac. Esta última se cerrará y las dos primeras serán vendidas. El capital que se consiga con estas operaciones irá a las arcas de la empresa de Henderson.

Bob Lutz decide cancelar sus planes de jubilarse

Rick Wagoner, el ex consejero delegado, contrató hace años a Bob Lutz, una decisión ampliamente celebrada dentro y fuera de la compañía. Lutz, de 77 años, está considerado como una marca de Detroit en sí mismo. Ha destacado como uno de los genios del diseño, el marketing aunque, hasta hace pocos años, se ha resistido a pensar en el medio ambiente como un factor determinante de la nueva automoción.

Lutz, que ha puesto en las líneas de montaje los coches más exitosos de la última época de GM, tenía pensado retirarse a finales de año pero ayer Fritz Henderson, el consejero delegado, dijo que lo van a "desretirar".

Con semejante palabra, el consejero delegado introdujo a Lutz como el nuevo responsable de innovación, creatividad y relaciones con los clientes. Según explicaba Ray Young, director financiero de GM, fue el propio Lutz el que dijo que quería quedarse en la compañía. Cuando su vuelta se planteó ante la dirección, la bienvenida fue unánime.

Henderson, Lutz y Ed Whitacre como presidente del consejo, son algunos de los nombres que no van a variar en el cuadro de dirección aunque se espera que los próximos meses se produzcan cambios en la cúpula. Henderson dijo ayer que el nuevo consejo de la automovilística será formado el próximo mes de agosto.

Punto de equilibrio

La nueva estructura de GM permitirá que la compañía encuentre el punto de equilibro en sus resultados con un mercado de 10 millones de unidades anuales en EE UU. De momento, en este año de crisis, el mercado está ligeramente por debajo.