Cumbre internacional

El G-8 destinará 14.400 millones para la lucha contra el hambre

Zapatero anuncia 500 millones extras para nutrición infantil.

La cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G-8 concluyó el viernes en la ciudad italiana de L'Aquila con el compromiso de destinar 20.000 millones de dólares (14.388 millones de euros) para erradicar el hambre. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció que España ayudaría con 500 millones para reforzar los programas de nutrición infantil en los países menos desarrollados.

El compromiso se produjo tras la reunión de los países miembros del G-8 (Japón, EE UU, Canadá, Rusia, Reino Unido, Alemania, Italia y Francia) con varios países africanos. El último borrador del documento final sobre seguridad alimentaria, promovido por el presidente estadounidense, Barack Obama, indicaba, en un principio, una cifra de 15.000 millones de dólares (10.791 millones de euros). El incremento adicional de 5.000 millones (3.597 millones de euros) se introdujo tras la intervención de Obama que mencionó sus vínculos familiares con África, según un alto funcionario estadounidense. Por su parte, con los 500 millones anunciados por Zapatero, España suma un nuevo compromiso al adquirido el pasado mes de enero en Madrid en una reunión de alto nivel sobre esta cuestión. El Gobierno anunció entonces 1.000 millones para los próximos cinco años destinados a fomentar la agricultura y la seguridad alimentaria.

El presidente del Gobierno concluyó su participación en la cumbre con una rueda de prensa en la que afirmó que España debe permanecer en el grupo de las naciones a liderar la agenda internacional.

Zapatero insistió en que España es "la octava o novena" potencia económica y que no puede quedar al margen de los grupos de decisión. En este sentido, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, indicó que el G-8 no es suficiente para tomar decisiones de alcance global y que este grupo debería ampliarse a catorce miembros, con la entrada del G-5 y Egipto. Algo en lo que coinciden los jefes de Estado francés, Nicolas Sarkozy, y brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

Sin acuerdo sobre emisiones de CO2

El presidente estadounidense, Barack Obama, lamentó que la cumbre haya finalizado sin cerrar un acuerdo entre el G-8 y las economías emergentes para reducir las emisiones de CO2 para 2050. "No hemos estado de acuerdo en todo", admitió el presidente estadounidense.

En L'Aquila los países desarrollados acordaron reducir sus emisiones en un 80% para 2050. Por su parte, los países miembros del G-5 (Brasil, China, India, México y Sudáfrica) sólo han a accedido a comprometerse con que la temperatura media global no aumente más de dos grados centígrados respecto a la época preindustrial.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, se declaró "insatisfecho" por la falta de acuerdo sobre la reducción de emisiones y convocó una conferencia internacional sobre cambio climático antes de la próxima cumbre del G-20, que se celebrará en septiembre en Pittsburg, Estados Unidos.