Control del sistema financiero

El Reino Unido descarta limitar el tamaño de los bancos

El Gobierno británico presentó hoy su apuesta para reforzar la regulación financiera a partir de nuevas medidas de control, entre las que no se encuentran limitar el tamaño de los bancos para impedir que el impacto de una quiebra arrastre al sistema en su conjunto.

En la presentación del esperado Libro Blanco sobre la 'Reforma de los Mercados Financieros', el ministro del Tesoro, Alistair Darling, declaró que ningún modelo estaba preparado para un colapso como el que el último año ha arrasado la economía mundial, pero se mostró convencido de que la formulación preparada por su Gabinete inaugurará una nueva era de "responsabilidad".

En su intervención en el Parlamento, Darling aprovechó para defender el modelo tripartito de supervisión articulado hace una década por el actual primer ministro, Gordon Brown, cuando ostentaba la cartera de finanzas y que divide las funciones de control entre el propio Tesoro, el Banco de Inglaterra (BoE) y el regulador, la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, en sus siglas en inglés).

Tras semanas de tensión con el banco central, cuyo gobernador, Mervyn King, reclama más capacidades de supervisión, el ministro confirmó que el modelo a tres se mantendrá, a pesar de que tanto el BoE como, especialmente, la FSA, recibirán nuevos poderes para evitar derivas como la registrada en los últimos meses en los mercados financieros.

Sin embargo, después de que también King alertase de que si un banco "es demasiado grande para quebrar, es demasiado grande", Darling mantuvo hoy su reticencia a limitar el tamaño y recordó que, de encontrar limitaciones, las entidades privadas no sólo pueden abandonar el país, sino que su partición en menores tampoco ofrece garantías, como puso de manifiesto el colapso de Lehman Brothers.

Aumento del control

No obstante, asumió que el modelo actual necesita otorgar a los organismos responsables mayores funciones de control y capacidad de influencia en prácticas consideradas agravantes de la crisis financiera, como la cultura de los 'bonos', que podrá ser controlada por los reguladores a partir de vetos en la práctica, aunque no con intervenciones directas. "Las prácticas retributivas irresponsables llevaron a los bancos a asumir demasiados riesgos", reconoció.

Para ello, las nuevas propuestas llevarán a la FSA a evaluar las remuneraciones de cada compañía y elaborar para el Tesoro un informe anual en la materia, con el objetivo de detectar posibles riesgos excesivos. De juzgar que una empresa puede amenazar la estabilidad del sistema, será obligada a garantizar reservas de capital, lo que, en opinión del ministerio, reduciría los beneficios y funcionaría como un veto.

En definitiva, el ministro dijo aspirar a garantizar "mejor información" para los ciudadanos, "instituciones mejor dirigidas y mercados mejor regulados", a partir de la actuación en áreas fundamentales como la que llevará a los bancos a sufragar parcialmente el proyecto de protección de los depósitos que garantiza los ahorros de los usuarios en caso de quiebra de un banco.

Las medidas

Además, en otoño la FSA contará con un nuevo instrumento que le otorgará poderes para sancionar malas conductas de los bancos, incluyendo renovadas acciones sobre los polémicos 'hedge funds', con el objetivo de garantizar una nueva base de gestión que lleve a sus dirigentes a sustituir la "poca apreciación que tenían sobre lo que pasaba en sus propios negocios" por la transparencia.

Para ello, se les requerirá acumulación de capital en épocas de bonanza y evitar excesos de crédito en años de crecimiento que los expongan en los de crisis, de modo que "reflejen no sólo la posibilidad, sino que también el coste, de los fallos". Un supuesto ante el que deberán habilitar "planes de resolución práctica", siguiendo con las recomendaciones apuntadas por el presidente de la FSA el pasado marzo, cuando publicó el informe sobre las causas que motivaron el fracaso del sistema.

Por último, el ministro anunció la creación de un Consejo para la Estabilidad Financiera para evaluar las circunstancias que motivaron la actual situación y diagnosticar posibles reediciones, a partir de la participación del Gobierno, representado por el Tesoro, del BoE y de la FSA.

Sin embargo, el portavoz conservador del Tesoro, George Osborne, ironizó cuestionando cuál es en consecuencia la función del sistema tripartito creado por Brown a la llegada de los laboristas al poder y que llevó a retirar al BoE las competencias en materia de supervisión. Una decisión que aseguró revocará un Gabinete 'tory' como el que, según todas las encuestas, habrá en Reino Unido en menos de un año.