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Jaime Requeijo

"El IRPF penaliza el dinamismo profesional"

Ulises tardó 20 años en volver a Ítaca y fueron enormes los obstáculos que hubo de superar. El último libro del profesor Requeijo trata también de un largo viaje, el de la economía mundial, y los escollos, inevitables, que habrá de salvar en las próximas décadas.

Un título, Odisea 2050, y una portada, La tempestad, de Monet ¿Por qué ese pesimismo?

Yo creo que el mundo va a atravesar momentos muy difíciles en las próximas décadas.

¿Peores aún que los actuales?

Sí, por supuesto. Los que estamos atravesando no son más que los momentos correspondientes a una crisis, pero de las crisis se sale. De lo que yo hablo es de lo que viene después de la crisis.

¿Cuáles son, a su juicio, esas dificultades?

Sin duda, un momento crucial será la lucha por las fuentes de energía. De aquí al año 2030 la demanda de energía va a aumentar un 45%, debido especialmente a las necesidades de los países emergentes, y si no varían mucho las circunstancias, las dos fuentes energéticas claves seguirán siendo el petróleo y el gas. Y todo el mundo sabe que el mercado del petróleo está cartelizado, y que la llave la tienen los países de la OPEP, y el gas, lleva camino de ello.

¿Y usted propone?

La energía nuclear.

Un debate imposible en España...

El caso de España es aún más complicado. El 70% de nuestra energía primaria procede del petróleo y del gas, pero de un petróleo y de un gas que nosotros no tenemos. Apoyarse exclusivamente en las energías renovables es ser demasiado idealista.

También menciona la inmigración y la dificultad de los países ricos para ahorrar...

Los países menos desarrollados están financiando a los países más desarrollados. China está financiando a EE UU y los árabes, en parte, a Occidente... China tiene más de un billón de dólares en títulos del Tesoro norteamericano, pero ¿hasta cuándo? ¿Qué ocurrirá si decide sacar su dinero?

¿España podrá corregir en algún momento su déficit por cuenta corriente?

Este es el núcleo del problema, lo que debe centrar cualquier acción política de futuro. De una vez por todas tenemos que tomarnos en serio la exportación española de bienes, de bienes, digo, no de servicios. Hay que aumentar la proporción de bienes de alta intensidad tecnológica, porque eso es lo que más se vende en el mundo, y nuestra proporción de bienes de alta intensidad tecnológica no pasa del 10%, frente a lo que ocurre en otros países de la Unión Europea que no baja del 20% o el 30%. Y, además, debemos producirlos sin que se eleve el precio a consecuencia de la inflación.

Eso llevará demasiado tiempo...

Nosotros somos campeones del mundo en burocracia administrativa. En España se tarda 48 días en crear una empresa, se necesitan diez trámites y bastante dinero. Por eso hay muchas ideas que nunca se plasman. Si los dejáramos en 10, algunas ideas se harían realidad, y el cambio productivo podría producirse en el plazo de una década.

Cualquier crisis obliga a realizar ajustes, pero en España no llegan.

No hay voluntad política. Ya sé que en momentos críticos el gasto público galopa, pero hay que medir la velocidad del galope. No olvidemos que el déficit público se vierte al exterior. Pero al Gobierno parece no importarle.

¿Y los salarios?

Hay que reducirlos y conseguir que aumente la productividad. En Finlandia, Alemania, Inglaterra o EE UU los aumentos de productividad han venido de la mano de la innovación. Aquí no. Logremos que las empresas se creen en poco tiempo y ganaremos en innovación. ¿Usted se ha fijado cómo han nacido algunas de las grandes compañías americanas? En EE UU crear una empresa se logra en 48 horas, y por tanto tres jóvenes salidos de Stanford pueden ser emprendedores...

¿Y no habría que hacer nada con los beneficios empresariales?

No, ellos solos se expanden o se comprimen.

¿Tal vez reinventar el IRPF para que todos paguen según sus rentas?

El IRPF siempre ha recaído en las clases medias. Lo que habría que hacer es bajarlo, no subirlo, aunque no ahora, por supuesto. Un 43% de marginal es muy alto.

No decía subirlo...

¿Cómo hace usted para que los que tienen muchísimo dinero paguen más? Cuando lo que hacen normalmente es pagar menos. Hoy, el capital es libre y puede situarse allí donde más le interesa ¿Es posible corregir todo eso? A mí me parece bastante difícil. Le diré más. El IRPF penaliza a las clases profesionales, su dinamismo y capacidad de innovación. Pero creo que es inevitable.

Entonces, usted es partidario de elevar el IVA y bajar las cotizaciones sociales?

Ese camino hay que atravesarlo con suavidad porque para conseguir más ingresos tiene que haber más consumo y en estos momentos es muy difícil; pero sí, se deben reducir las cotizaciones, son un impuesto sobre las plantillas.

¿Y gravar más los productos de lujo?

Eso significaría trasladar la carga impositiva a no se sabe quién. El IRPF tiene un notable poder recaudatorio. Y es tarea de Hacienda conseguir que todo el mundo pague según su renta.

La economía mundial en el año 2050

El mundo que viene sufrirá transformaciones de gran envergadura. Estará más poblado, el predominio actual de la región atlántica habrá dado paso a una economía multipolar, con una presencia acentuada de la región asiática y un país, China, pisándole los talones a la UE-27. Pero habrá de hacer frente a grandes escollos, como la lucha por la energía, la inestabilidad que se derive de la actual asimetría entre países ahorradores y deudores, los intensos flujos migratorios y el envejecimiento de la población. Así es como ve el futuro Jaime Requeijo en Odisea 2050. China, por aquel entonces, la tercera economía mundial, detrás de EE UU y Europa, será democrática. O casi. "Porque los chinos capitalistas del este reclamarán más libertades", y la India "dará mucho juego". El futuro de España estará unido al de la UE. "Espero ésta sea capaz de eliminar las rigideces que anquilosan su tejido productivo. La crisis puede ser revulsivo", opina Requeijo.

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