BP sorprende con su nuevo presidente
El nuevo presidente de BP ha sido largamente esperado. Pero al menos la elección de Carl-Henric Svanberg no es una decepción. El consejero delegado de Ericsson se coló subrepticiamente en el punto de mira de la petrolera y puede que hasta se quedará sorprendido. Pero se merece el beneficio de la duda.
Svanberg llega al puesto sin equipaje. Ser un hombre de fuera debería ayudarle en la tarea de rejuvenecer el rancio consejo de BP. El sueco estabilizó Ericsson después de las alertas sobre beneficios de los grupos de telecomunicaciones en 2007 y no ha sido desacreditado por la crisis económica como algunos otros candidatos. Pero las habilidades operativas de Svanberg probablemente no son las que le llevaron a este trabajo. El consejero delegado de BP, Tony Hayward, ha hecho ya progresos en la mejora de la cultura de seguridad de la compañía y recortado costes para arreglárselas con precios del petróleo más bajos.
Lo que cuenta es la capacidad de Svanberg para conducir las deliberaciones de la sala del consejo sobre la estrategia de BP. Parece idóneo para la tarea. La futura BP obtendrá menos ingresos de EE UU, un mercado principal, y más de los mercados emergentes como India y China. Pero esos países son dos de los más grandes mercados de Ericsson. Además, su experiencia en tecnología debería ayudar a dirigir la discusión sobre cómo BP explota las fuentes de energía alternativa.
La experiencia en tecnología no será bastante. BP necesita obtener acceso a los países petroleros de fuera del área OCDE y mantener su posición en países como Rusia, donde se ha topado con problemas sobre el control de su joint venture con TNK. Ericsson ha tenido que negociar con Gobiernos delicados y con regímenes regulatorios difíciles. El papel pondrá a prueba las credenciales de chico duro del nuevo presidente.
Pero no es un nombramiento sin riesgo. La dinámica entre Svanberg y Hayward será crítica. La pareja no ha trabajado junta antes ya que BP está emprendiendo algo así como un experimento de gobierno. Svanberg tiene que asegurar que aunque es un recién llegado, está tranquilo desde el primer día ya que dirige el consejo -y no Hayward-.
Fiona Maharg-Bravo