Pistas a seguir para el cambio de modelo
Los altos ejecutivos de la gran empresa española acaban de ofrecer al Gobierno un claro argumentario para fomentar el desarrollo económico. Es decir, para garantizar el bienestar económico de los españoles. En una amplia encuesta, PricewaterhouseCoopers (PwC) ha preguntado a un centenar de directivos con alta responsabilidad en las compañías de mayor tamaño qué cosas son imprescindibles para salir con éxito de esta situación de incertidumbre. Entre las cuestiones que ha planteado la consultora hay varias referentes a la política del Gobierno.
Vaya por delante, sin embargo, que las empresas no se limitan a poner deberes al Gobierno. También marcan sus propios retos y desgranan estrategias para poder alcanzarlos con garantías. Sin embargo, el entorno en que compiten y producen es clave en el desarrollo empresarial. Y por ello demandan con razón del Ejecutivo una serie de actuaciones que coadyuven a la competitividad de la empresa y de la economía española en su conjunto. Sería bueno que este mensaje se analizase con detalle en la Administración.
Para empezar, las empresas consideran, acertadamente, que debe aumentar la colaboración entre los poderes públicos y el sector privado. En definitiva, ellas conocen los mercados en que compiten y las trabas con las que se enfrenta cada día. Una relación que ha de traslucirse en cambios en materias relacionadas con el mundo productivo en las que el Gobierno no está haciendo adecuadamente su trabajo. Son demandas históricas, y por ello más urgentes. Entre ellas, emerge la complejidad normativa y la inestabilidad jurídica como una enorme rémora para la competitividad. Porque la empresa necesita conocer las dimensiones del campo de juego y planificar sus decisiones con antelación. Un marco cambiante, demasiado habitual en las normas españolas, entorpece las estrategias. Por eso no sorprende que la corrección de este defecto sea una de las principales quejas recogidas en el informe. En concreto, hay un especial hincapié en exigir al Gobierno mayor claridad y estabilidad en la legislación tributaria.
Otra de las grandes peticiones de los ejecutivos se orienta a flexibilizar las condiciones laborales en las empresas, es decir, a la reforma laboral pendiente. Aunque es posible que se quede sin respuesta a corto plazo, mejor antes que después habrá que encarar esta reforma, por impopular que pueda llegar a ser.
Otros aspectos que influirán también en la mejora de la productividad son igualmente una demanda claramente definida. Entre ellos, mayor cualificación en el empleo -lo que exige cambios profundos en el sistema educativo- y más inversión en I+D. Aunque se han dado pasos en el fomento de la investigación, el nivel queda aún muy lejos del exigible para afrontar el cambio de modelo productivo que preconiza el Gobierno y con el que la gran mayoría está de acuerdo.