Varapalo de la izquierda en la UE
Domingo negro para la izquierda europea. A pesar de una profunda recesión que parecía a veces sacudir la confianza en los fundamentos del mercado libre, los socialistas y socialdemócratas han fracasado en convencer a los votantes de que tenían alternativas creíbles para sacar a las economías de Europa de la recesión. Como los resultados finales de las elecciones parlamentarias europeas han coincidido, los partidos conservadores o de centro derecha, o sus Gobiernos, son vistos como opciones más seguras en la crisis.
Los europeos no distinguen si la izquierda está en el poder o en la oposición. æpermil;sta pierde cuando está en el poder -como en España o Reino Unido- y también pierde donde los conservadores gobiernan -en Francia, Alemania o Italia-. Los expertos que predijeron que los Gobiernos asentados serían derrotados tienen que revisar sus modelos. La preocupación sobre el futuro, y el enfado contra los gobernantes se suponía que favorecería a los partidos de oposición en toda Europa. Esto no ha sucedido.
En realidad, las elecciones al Parlamento Europeo no son vistas por los votantes -cerca del 60% de ellos se abstuvieron- como algo de relevancia política inmediata. Es verdad también que la victoria de la derecha debe mucho a la desorganización de la izquierda. En Francia o Italia, los partidos de izquierda están divididos y sin programa creíble, mientras en Alemania los socialdemócratas sufren su estatus de socios de la coalición de Gobierno con la canciller Angela Merkel.
Con todo, la victoria de la derecha es clara. Aunque podría equivocarse si ve los resultados como un claro signo de la dirección que los europeos quieren tomar. æpermil;stos han mostrado un escepticismo saludable frente a la alegría "de la muerte del capitalismo como ya sabíamos" preconizada por la izquierda. Pero eso no significa que quieran retornar a los días de mercados libres desenfrenados.
De hecho, tanto Angela Merkel como Nicolas Sarkozy, el presidente francés, han hecho campaña obstinadamente a favor de más regulación de lo que ellos llaman "capitalismo financiero". Ellos, junto con el italiano Silvio Berlusconi, pertenecen con orgullo a la escuela de políticos de la regulación dura.
Además, el voto de protesta se ha dado en todos los rincones de Europa, con partidos escindidos o marginales ganando espacio, y la extrema derecha haciendo progresos electorales. Esto significa que por muy clara que sea la victoria de los partidos de centro derecha, el mensaje de los votantes no lo es en absoluto.
Por Pierre Briançon