A fondo

¿El fin de los 'family offices'?

Para algunos será el fin; otros aguantarán el tirón pero necesitarán una importante revisión de sus modelos. Las turbulencias financieras han calado hondo en estas estructuras dedicadas a la gestión de las grandes fortunas familiares que, a su vez, han perdido mucho dinero debido a la crisis. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Los inversores han abandonado las posiciones más arriesgadas y la seguridad resta rentabilidad. Así, el enorme coste que un family office exclusivo supone para un patrimonio puede dejar de compensar. "Las inversiones patrimoniales han disminuido mucho su valor y los retornos son menores. La cuestión ahora no es cuándo entrar en un family office, sino cuándo salir", señaló el consejero delegado de Abante Asesores, Santiago Satrústegui, en un encuentro organizado por Institute for International Research (IIR).

De hecho, la renta variable en la cartera de estas estructuras representó en 2008 el 18%, en comparación con el 34% del año anterior, según un informe de Merrill Lynch.

Los expertos confirman una época difícil para los asesores financieros en un momento en el que, además de los números rojos, recuperar la pérdida de confianza de los inversores supone uno de los grandes retos de estos profesionales, debido, entre otros asuntos, a los últimos escándalos financieros como Madoff o Lehman. "Todos quieren acogerse a la bandera de la independencia, pero no es tan sencillo", apuntó Satrústegui. Además de no tener producto propio, para definirse como independiente habría que cobrar también sólo del cliente -y en caso de no ser así, informar desde el primer momento al inversor de dónde provienen todos los ingresos del asesor financiero-.

Otro de los cambios del sector, vendrá dado por la regulación. "Con la Mifid, que regula el asesoramiento financiero independiente en España, los profesionales podrán asesorar al cliente pero no ejecutar órdenes de compra y necesitarán de una entidad intermediaria" explicó José Luis Blázquez, de Inversis Banco.

Los family offices exclusivos se generan en la propia familia propietaria de la fortuna a gestionar. Son caros y requieren montar una estructura compleja. Pero aportan confidencialidad y exclusividad. Una evolución natural de éstos son los multifamily offices, que gestionan el patrimonio de varias familias. Se pierde en los dos aspectos mencionados, pero se paga sólo por los servicios utilizados.

El tercer tipo, de la clasificación aportada por Borja Durán, socio director general de Family Office Solutions, es la vinculada a una entidad financiera. En este caso se gana diversidad de producto y financiación, pero la transparencia y la independencia suelen dejar mucho que desear.

El futuro es aún incierto y, aunque todos tendrán que hacer los deberes, "ninguno es mejor que otro. Sólo son alternativas", dice Durán. Buscar, comparar, y si se encuentra algo mejor...