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A fondo

Las cúpulas sindicales y patronales al sol

Ni a la izquierda ni a la derecha. Las nuevas cúpulas directivas de los sindicatos CC OO y UGT y de la patronal CEOE han dado un giro a la nada. Andan sin rumbo, desnortados y, aparentemente, sin perspectivas claras de futuro, como quedaron los protagonistas de la película de Fernando León Los lunes al sol tras perder su empleo.

Esa es la certeza que empiezan a tener algunos dirigentes sectoriales de las centrales sindicales y las organizaciones empresariales ante la parálisis del diálogo social por parte de sus cúpulas. "Muchos asociados se sienten sin representación", dice un miembro de CEOE.

Fuentes de las federaciones de rama de los sindicatos y de las organizaciones patronales aseguran que ya se están iniciando algunos contactos en ámbitos sectoriales, "para intentar frenar la sangría de la crisis en cada uno de los sectores", ya que consideran que sus mayores carecen de estrategia y, sobre todo, de voluntad de negociar las reformas necesarias para tratar de salir de la recesión.

Distintas fuentes consultadas coinciden en que, en un principio, este bloqueo del diálogo social se atribuyó a los procesos de cambio directivos en las tres organizaciones, sin embargo, una vez consolidadas las nuevas cúpulas dirigentes, la parálisis ya no tiene ninguna justificación.

Las pocas reuniones entre los agentes sociales mantenidas desde la vuelta del verano pasado, cuando la crisis empezó a mostrar su peor cara, tuvieron nulos resultados. Por ello, el Gobierno puso en escena un tímido amago de gobernar en materia laboral. Lo hizo con leves medidas que no contentaron pero tampoco soliviantaron a nadie, ya que se limitaban básicamente a mejorar la protección por desempleo de los afectados por expedientes de regulación; y establecían algunas bonificaciones empresariales a la contratación que, a fecha de hoy, no parecen estar teniendo el éxito esperado, ni mucho menos.

Después de este decreto: silencio y nuevo parón de las negociaciones, por otra parte, muy escasas hasta el momento. Y como muestra un botón. Después de que la economía española registrara el peor trimestre de su historia con la destrucción de 766.000 empleos, en un documento del Comité Ejecutivo de la patronal de abril, sólo se dio cuenta de tres reuniones del diálogo social con los sindicatos: una de la mesa de formación, otra de la de igualdad y una última de la de Inspección de Trabajo. En ninguna de ellas se adoptó ningún acuerdo ni ninguna discusión sustancial.

En el último mes, lejos de retomar la dinámica negociadora que ha precedido a todas las anteriores reformas en el seno del diálogo social, ya sea bipartito o tripartito, los contactos han sido inexistentes. Es más, hace unas semanas, un traicionero micrófono abierto del presidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, enturbió aún más las relaciones entre la patronal y el Gobierno, al desvelarse que el líder patronal opina que el problema de la economía española no es la crisis sino el mandato de Zapatero.

Tras esto, se llega al momento actual en el que tanto CEOE como los sindicatos siguen cocinando propuestas en previsión de retomar el diálogo. Los empresarios diseñan su estrategia en privado y los sindicatos públicamente (la pasada semana anunciaron sus reivindicaciones).

Si bien vuelven a aparecer los retrasos. En cuestión de tiempos unos y otros coinciden en dejar pasar las elecciones europeas de junio antes de retomar las conversaciones. Fuentes de la negociación aseguraron que podría ocurrir, incluso, que aunque la mesa del mercado laboral se reuniera antes de julio, ni siquiera se inicie una negociación efectiva por la llegada del verano, que supondrá otro paréntesis en el diálogo.

Es más, fuentes empresariales sospechan que en la cúpula patronal, hay "órdenes" de dejar que la crisis empeore para favorecer que el Gobierno tenga que aceptar e incluso liderar recortes y cambios laborales que beneficien a las empresas.

Voluntad de diálogo

En cualquier caso, veteranos negociadores patronales y sindicales ya han puesto el grito en el cielo, al opinar que "no existe voluntad de diálogo por ninguna de las partes y así jamás se logrará nada".

Estas fuentes explican que hasta ahora las negociaciones que han llegado a buen puerto han estado precedidas de contactos discretos entre las partes e intercambios de propuestas y documentos. "Esto ni ha ocurrido con los actuales interlocutores, ni ocurrirá, porque hay un problema de personas y equipos negociadores en las cúpulas", apunta un dirigente sectorial de un sindicato. Ni que decir tiene, que por la parte del Gobierno tampoco se está animando a la negociación, más allá de apuestas públicas pero vacías por el diálogo social.

Sobre los interlocutores sociales tampoco planea la sombra de una eventual reforma unilateral del Gobierno. Así, mientras el mercado sigue deteriorándose, seguirán todos al sol.

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