A Fondo

¿Cajasur y Cajamurcia? o ¿Unicaja y CCM?

Es la tercera y puede que no sea la última. A principios de este mes de mayo, Cajasur intentó a la desesperada llegar a un acuerdo de fusión con otra entidad de ahorro similar en tamaño, Cajamurcia. Su complementariedad es casi perfecta, como podía haber sido la de Unicaja con Caja de Castilla La Mancha (CCM), o la de esta última con Ibercaja. La entidad que preside Carlos Egea ha sido muy austera en su expansión territorial, apenas tiene presencia fuera de su región natural, lo mismo que le ocurre a su vecina cordobesa, lo que podría haber dado origen a una nueva entidad sin casi duplicidades. También hubiera logrado salvar del descenso a Cajasur, entidad propiedad de la Iglesia que atraviesa una difícil situación en medio de una crisis económica. Y es que una de las principales características de Cajamurcia es que es una de las entidades de ahorro con mayor fortaleza del mapa financiero español. No en vano, es una de las principales cajas con las que cuenta el Banco de España y la CECA en el caso de que se tenga que acudir al rescate de una de sus homólogas. Lo mismo ocurre con Unicaja. Cajasur lleva más de dos años sometida a un plan de saneamiento por parte del Banco de España. Desde entonces, parece que sus inspectores forman parte de la plantilla de la entidad. "Lo vigilan todo", asegura un alto cargo del sector.

El estado de salud de la caja cordobesa es delicado, y es presa fácil para algún depredador del sector. Y para evitar ser absorbido sin tener más opciones, Cajasur decidió a principios de este mes tomar la iniciativa y se puso en contacto con Cajamurcia, a quien la idea de una fusión entre Murcia y Córdoba le pareció inicialmente atractiva. Pero como en toda operación de fusión, y más interregional, había que contar con los pros y los contras. Y los contras, de momento ganan a los pros. "Es una fusión políticamente incorrecta", asegura un directivo conocedor de las conversaciones entre las dos cajas. Pero todo es negociable. Pese a que Cajasur es de la Iglesia está ubicada en Andalucía, región gobernada por el PSOE. El Ejecutivo de Murcia, mientras, es del PP. Ahí comienza el primer pero a la operación. A ello se suma que el gobierno andaluz lleva años proclamando la creación de una caja única "y sería una auténtica provocación intentar una fusión con una entidad de otra autonomía y de distinto partido", señalan varias fuentes. Y el tercer pero hace referencia a la propia situación financiera de Cajasur. Su morosidad es del 7,9%, la más alta del sector, y su solvencia está en el 9,3% a marzo y con tendencia a descender en el semestre, ya que su beneficio apenas llegó a 1,77 millones de euros en el trimestre. Su elevado riesgo crediticio con promotores ha sido su perdición, y para subsanarlo ha tenido que provisionar el 80% de esta cartera por petición del Banco de España, según varias fuentes, aunque la caja matiza que no ha habido variación significativa en los fondos destinados a la cobertura de estos créditos. La mejora de su solvencia es su gran reto, pero no el único. Fuentes cercanas al supervisor señalan que ahora el gran lastre de Cajasur, que también ha llamado a las puertas de la CAI y de Caja Círculo -ambas también de ámbito eclesiástico-, es su sobredimensionamiento. Tiene 500 oficinas y 3.500 empleados, y debe reducir su red y su plantilla en más de 500 trabajadores. Mientras, José Antonio Griñan, presidente de Andalucía reclama una fusión de las cinco cajas de la región para evitar que otras se coman a Cajasur. El primer paso puede ser que Unicaja se quede con ella, o sino Cajasol. Pero existe otra posibilidad que no desagrada a Braulio Medel, presidente de Unicaja, ni a Egea. Que Unicaja negocie otra vez quedarse con CCM y así Cajamurcia podría absorber a Cajasur. La idea podría haber sido diseñada tanto por Medel como por Egea.