Infraestructuras

OHL reclama a Fomento que conecte su línea madrileña de ferrocarril con Cercanías

La viabilidad de la primera línea de tren privatizada en Madrid, la que unirá Móstoles con Navalcarnero, depende de que Fomento acceda a conectar ese tramo, promovido por la comunidad, con la red de Cercanías. La constructora y concesionaria, OHL, ha pedido a la presidenta Aguirre que medie ante el Gobierno.

El grupo constructor y gestor de infraestructuras de Juan Miguel Villar Mir, OHL, tiene un problema en la Comunidad de Madrid. Tras convertirse en la primera empresa en construir y explotar un tramo de ferrocarril, está viendo peligrar el retorno de una inversión millonaria.

El tramo en cuestión comunicará las localidades de Móstoles y Navalcarnero a lo largo de 15 kilómetros de vía a partir de 2011. El esfuerzo de OHL en este proyecto alcanza los 424 millones de euros -entre construcción, mantenimiento y material rodante- y la Comunidad de Madrid, que es quien promueve la obra a través de la Consejería de Transportes, le ha entregado la gestión durante 20 años para que recupere la inversión.

Sin embargo, el plan tiene un pero: los viajeros procedentes de Atocha deben bajarse del tren en el intercambiador de Móstoles para hacer un transbordo si quieren seguir por la vía que explota OHL Concesiones hasta Navalcarnero. Todo un efecto disuasorio que puede dar al traste con las previsiones de viajeros e ingresos de la compañía.

La inversión alcanza 424 millones entre la construcción y el mantenimiento

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A lo largo de esta mañana el ministro de Fomento, José Blanco, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, firman un Plan de Cercanías en el que OHL espera que se haya incluido una solución. Es decir, que Fomento acepte la conexión entre la línea C-5 de Cercanías y su tramo en la estación de Las Retamas.

Según distintas fuentes, la constructora ha ralentizado el ritmo de las obras, que están ejecutadas en un 80%, a la espera de una resolución. Al respecto, un portavoz oficial de la Consejería de Transportes aseguró ayer que los trabajos se mantienen con normalidad. Lo que sí reconoce la Comunidad es la preocupación de la constructora por alcanzar un acuerdo con Renfe, negociación en la que cuenta con el respaldo de Aguirre.

¿Qué sucede si OHL no logra el deseado enlace para que los viajeros no precisen cambiar de tren? Las fuentes consultadas avanzan que buscaría una modificación en los términos del contrato con la Comunidad para que se le garantice el retorno de la inversión. Conocedora de los términos de esta información, OHL ha preferido no hacer comentarios.

Se da la circunstancia de que esta empresa, que tiene como norma no ofertar por concesiones con menos de un 15% de rentabilidad, negocia con Fomento desde junio de 2008 el reequilibrio financiero del contrato de la autopista madrileña Eje Aeropuerto. La carretera que enlaza la capital con la T4 perdió un 6,9% de tráfico (10.575 vehículos diarios) y un 3,5% en facturación (hasta 5,4 millones) a lo largo de 2008. OHL ha provisionado 48 millones por el deterioro del activo.

El tramo que Magdalena Álvarez se negó a construir

La línea a Navalcarnero discurrirá, cuando sea puesta en marcha allá por 2011, al sur de la carretera de Extremadura (A-5). Su objetivo como alternativa al coche o el autobús es cubrir el viaje entre Mósteles y Navalcarnero en unos 20 minutos, según OHL Concesiones.

El tramo que se negó a acometer Fomento en tiempos de Magdalena Álvarez tiene una de sus cabeceras en el intercambiador de Móstoles Central, donde los viajeros cuentan con la opción de seguir viaje a Madrid en Metro o en Cercanías. A lo largo de los 15 kilómetros que la Comunidad de Madrid concedió a OHL, se han planificado siete estaciones: cuatro en Móstoles, una en Arroyomolinos (Parque Coimbra) y las dos últimas en la periferia y el casco de Navalcarnero.

La infraestructura fue concebida con parámetros de ferrocarril convencional para alcanzar puntas de velocidad de 140 kilómetros por hora. La meta desde el primer momento fue conectar con la línea pública C-5 de Cercanías a su paso por el casco urbano de Móstoles.