Transporte

La patronal del autobús llevará a Bruselas las ayudas a Renfe

La junta directiva de Fenebús, la patronal que agrupa a las principales compañías concesionarias de líneas regulares de autobús del país, ha decidido denunciar ante los organismos de competencia de la UE las subvenciones que Renfe recibe del Gobierno, al entender que propician un marco de competencia desleal y que podrían constituir ayudas de Estado.

El contrato programa suscrito por el Ministerio de Fomento con Renfe para el periodo 2006-2010 establece que el operador ferroviario público ingresará en los cinco años que éste estará en vigor 2.600 millones de euros procedentes de los Presupuestos Generales del Estado en concepto de déficit de explotación.

De este modo, el Ejecutivo entiende que compensa al operador por el mantenimiento de trayectos poco rentables desde el punto de vista económico, pero que son nexos de comunicación necesarios entre pequeños núcleos de población que no disponen de otros modos de transporte. La problemática surge porque esta subvención pública convive con una política tarifaria muy agresiva, en la que, según reconocen los propios rectores de Renfe, la mayoría de los billetes que finalmente se venden disfrutan de algún tipo de descuento.

Las organizaciones sectoriales del transporte en autobús han venido denunciando en los últimos años la situación de competencia desleal que genera la inyección sistemática de recursos públicos en este modo de transporte e incluso han llegado a elevar la cuestión a los órganos domésticos de competencia, aunque sin éxito alguno.

Hartos de lo que consideran un trato discriminatorio por parte de la Administración, la Junta Directiva de Fenebús -la asociación patronal que agrupa a las principales compañías concesionarias de líneas regulares de transporte en autobús (Alsa, Arriva y Avanza, incluidas)- ha decidido, en su última reunión, elevar la cuestión a los órganos europeos de competencia con el objetivo de que determinen si las ayudas públicas que recibe Renfe se ajustan a derecho o, por el contrario, constituyen una subvención encubierta, y por tanto ilegal, al sector ferroviario.

Competencia dañina

Las últimas gotas que han colmado el vaso de la paciencia de las empresas de autobuses han sido el reconocimiento de una estructura tarifaria más flexible para el operador ferroviario y la apertura de nuevos corredores de alta velocidad en trayectos en los que compiten de forma directa con algunas de las concesiones de líneas regulares de autobús más rentables del mercado, como el Madrid-Barcelona o el Madrid-Málaga.

El nuevo sistema tarifario para los viajes en ferrocarril implantado por el Gobierno a finales de 2007 permitió descuentos de hasta el 60% en todos los trayectos, que, a juicio de Fenebús, "no se sostienen por razones de rentabilidad económica, sino con los fondos que Renfe recibe del Estado".

Este argumento justifica la primera parte de la denuncia de las compañías de transporte de viajeros por carretera. El documento que presentarán en Bruselas, que estos días ultima el servicio jurídico de Fenebús, denunciará la aplicación de precios predatorios (por debajo de coste) por parte de Renfe, aprovechando los recursos que recibe del Estado.

La segunda línea argumental de la denuncia está vinculada a la primera y sostiene que las subvenciones que recibe el operador ferroviario de los Presupuestos constituirían una ayuda de Estado, que infringiría las leyes europeas y dañaría el libre mercado.

"Tenemos la obligación de luchar contra esta competencia desleal por parte de Renfe", señaló el presidente de Fenebús, Alfonso Caravaca, en la reunión de la Junta Directiva. "La compañía ferroviaria recibe cada año 500 millones de euros que utiliza en paliar unos déficits generados porque no se trasladan los precios a las tarifas".

Los datos parecen confirmar el perjuicio de la competencia del ferrocarril sobre el transporte por carretera. Según Fenebús, mientras la caída media de pasajeros en las líneas regulares fue del 15%, en los trayectos que coinciden con la alta velocidad ésta ha superado el 30%.

El sector del bus también quiere tarifas variables

La crisis económica también ha forzado al sector del transporte por carretera a buscar soluciones para tratar de sortear la caída de la actividad lo mejor posible. Una de las propuestas más significativas que las asociaciones del sector han trasladado a Fomento es la habilitación de un sistema de tarifas variables en las concesiones de las líneas regulares.

La intención de los operadores es escapar de la tarifa única actual y poder ajustar sus precios a la demanda de forma que puedan ofrecer billetes más baratos en aquellos horarios menos concurridos y establecer recargos en fines de semana y horas punta. José Luis Pertierra, director de Fenebús, detalla que el sistema pasaría por el establecimiento de una tarifa reducida para horas valle y especiales en fines de semana. También plantean la posibilidad de poder hacer ofertas especiales por internet, como ya hacen las líneas aéreas y desde hace algo más de un año, Renfe.

Las concesiones actuales se basan en un sistema rígido, tanto desde el punto de vista de las tarifas como del número de viajes y horarios que se deben respetar. Fenebús también pretende ganar flexibilidad en este segundo aspecto, de modo que se pueda reducir el número de viajes en las rutas que noten mayor caída de viajeros "para garantizar el equilibrio económico de la concesión".

Tanto la Comunidad de Madrid como Castilla y León están dispuestas a aceptar esos recortes en sus concesiones.

Sin ayudas

"Si Renfe recibe 500 millones, deberían recibir una cuantía similar las líneas de autobús de débil tráfico", dice el presidente de Fenebús, Alfonso Caravaca. El sector se queja del escaso interés en garantizar el equilibrio económico de las concesiones