Bruselas exige que EE UU renuncie al control del órgano de supervisión global de internet
La combativa comisaria europea de Sociedad de la Información, Viviane Reding, abrió ayer un nuevo frente y, esta vez, el enemigo a batir es nada menos que la Administración estadounidense. La luxemburguesa exigió en un vídeo colgado en su web que EE UU renuncie de una vez por todas a la tutela que ejerce sobre el ICANN (Internet Corporation for Asssigned Names and Numbers), la sociedad sin ánimo de lucro que regula internet a nivel mundial.
El ICANN gestiona desde hace más de una década temas tan sensibles para la red como la concesión de los dominios de máximo nivel (tipo .es o .eu) o el sistema de direcciones que permite a millones de ordenadores en todo el mundo conectarse entre sí.
En teoría, esa sociedad es independiente, pero actúa bajo los parámetros de un acuerdo que firmó con el Departamento de Comercio estadounidense.
El convenio expira el próximo 30 de septiembre. Y Bruselas cree que ha llegado el momento de acabar con el control unilateral que Washington ejerce sobre un organismo cuya actuación tiene repercusión en todo el planeta.
La Comisión Europea celebrará mañana en Bruselas una primera audiencia pública para recabar la opinión de la comunidad internauta sobre el futuro modelo de regulación de Internet.
La comisaria Reding cree que ese modelo debería pasar "por un ICANN completamente privatizado e independiente". Y que actúe bajo la supervisión de un G-12 formado por representantes gubernamentales de las principales áreas geográficas del mundo (dos miembros por Europa, África, Norteamérica y Sudamérica, respectivamente; tres en total para Asia y Australia; y el presidente del ICANN sin derecho de voto).
"Confío en que el presidente Obama tenga el coraje, la sabiduría y el respeto por el carácter global de Internet, para allanar el camino hacia una nueva gobernanza de la Red más responsable, más transparente, más democrática y más multilateral", señaló ayer Reding en su vídeo.
Obama, probablemente, nunca habrá oído hablar de Reding. Pero a partir de ahora, quizá empiece a ser consciente de su perseverancia.