Obama cambiará la ley tributaria para limitar el uso de paraísos fiscales por las empresas

El presidente de EE UU quiere elevar la recaudación vía impuestos en 210.000 millones de dólares (157.000 millones de euros) en la próxima década tapando agujeros de la ley tributaria y complicando el uso de los paraísos fiscales tanto a empresas como a ahorradores. Se trata de una iniciativa que asegura una intensa batalla entre los responsables empresariales y una Administración resuelta a modernizar la ley y usar todas las herramientas posibles para rebajar el déficit fiscal.
Los cambios fiscales fueron anunciados ayer por Barack Obama. Su objetivo es acabar con varias técnicas que permiten minimizar el gravámen sobre los beneficios fuera del país, que utilizan un buen número de multinacionales.
Por un lado, el Gobierno quiere que se dejen de esconder al IRS (la hacienda americana, en sus siglas en inglés) los ingresos de empresas interpuestas que tienen su sede en paraísos fiscales, algo posible con el actual código tributario de la época Clinton.
Una segunda reforma permitirá que las compañías se deduzcan los gastos de sus operaciones en el extranjero sólo si pagan impuestos sobre los beneficios logrados fuera de las fronteras, algo que ahora muchas de ellas retrasan temporal o indefinidamente al pagar impuestos en países de baja presión fiscal. Hasta ahora, en EE UU se pueden utilizar estas deducciones cuando no se declaran ante el IRS estas actividades. La única excepción a esta regla de Obama serán las deducciones en I+D porque eso puede generar beneficios para la economía americana.
Patriotismo
Esta acción tiene como segundo objetivo evitar dar un tratamiento fiscalmente más favorable a quienes invierten en el extranjero frente a quienes lo hagan en EE UU. "Tenemos un código tributario que dice que se pueden pagar menos impuestos si se crean trabajos en Bangalore, India, que en Buffalo, Nueva York", dijo Obama. El presidente quiere que las empresas americanas sean competitivas pero no quiere premiarlas por trasladar trabajos al extranjero que se pueden hacer en EE UU o por transferir beneficios a paraísos fiscales.
Los cambios tienen que ser aprobados por el Congreso en el que Obama tiene una mayoría cómoda aunque siempre es una incógnita saber cómo votarán los miembros más conservadores de su partido. El presidente dijo que los cambios eran necesarios y que la ley está llena de agujeros para las empresas debido a la influencia que han tenido en su redacción los lobistas.
Según los datos que maneja la Administración, en las Islas Caimán hay registradas 18.857 corporaciones y una minoría tiene presencia física. El IRS también ha detectado que casi un tercio de los beneficios en el extranjero declarados por las empresas en 2003 vienen de tres países con baja tributación: Bermudas, Holanda e Irlanda. "En 2004, el año del que se tienen más datos recientes, las multinacionales americanas pagaron 16.000 millones de dólares sobre 700.000 millones de dólares de beneficios generados en el extranjero, una tasa efectiva del 2,3%". El IRS va a reforzar su división internacional y está previsto contratar a 800 personas más.