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Oportunidades de hacer dinero en la renta fija

Los expertos subrayan el 'enorme potencial' de los bonos corporativos. La deuda 'high yield' promete rendimientos de dos dígitos este año, pero con riesgo elevado.

Oportunidades de hacer dinero en la renta fija
Oportunidades de hacer dinero en la renta fija

Rentabilidades jugosas en activos de inversión... ¿en plena crisis mundial? Sí, es posible. Los expertos apuntan a la renta fija, en particular a los bonos emitidos por empresas privadas, como el gran argumento de inversión para este año. Por tradición, la deuda es considerada un activo refugio, sin una rentabilidad deslumbrante. Pero el tópico no siempre se cumple y, la renta fija lleva siglos proporcionando ganancias sustanciales. Un ejemplo ilustre lo aporta el economista David Ricardo, que en vísperas de la batalla de Waterloo (1815) invirtió una considerable suma en bonos del Reino Unido, apostando por una victoria británica frente a las huestes napoleónicas. Ricardo invirtió en su nombre y también en el de otro de los padres de la economía moderna: el pastor protestante Thomas Malthus. Cuando éste tuvo noticia de la inversión, le pidió a Ricardo que retirase su dinero. El final es conocido: el duque de Wellington derrotó a los franceses y puso fin al sueño de Napoleón. Entre tanto, algunos supieron ver una oportunidad de inversión y lograron enriquecerse. Ahora, en un horizonte lleno de sombras, hallar el filón de la rentabilidad es clave.

'Los bonos corporativos ofrecen actualmente el mejor ratio rentabilidad riesgo y tienen, por tanto, el potencial de convertirse en el activo más lucrativo de 2009 (...) Diferenciales de rentabilidad entre 200 y 500 puntos básicos de 2% a 5% respecto a los bonos públicos son comunes en el sector', reconoce el equipo de renta fija de la gestora Invesco. 'Pero los inversores que quieran poner su dinero en este activo, deben aproximarse a él con gran circunspección', avisan. 'La situación actual requiere una supervisión constante de los distintos segmentos del mercado, los emisores y los compromisos exigidos a los prestatarios para hacer frente a sus obligaciones (covenants), que pueden ser modificados con la entrada de nuevos accionistas. Los tenedores de bonos deben estar preparados para una potencial degradación de sus activos', concluyen los expertos de Invesco.

A pesar del compromiso hecho hace dos semanas en Londres por los países del G-20 de destinar 1,1 billones de dólares a la salvación económica del planeta, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé para este año una caída del PIB mundial entre el 0,5% y el 1%. Será la primera vez en medio siglo que se contrae la actividad. Adicionalmente, los datos recabados por la consultora Thomson Reuters reflejan una expectativa de un descenso del 35,6% en los beneficios correspondientes al primer trimestre de 2009 para las empresas que cotizan el índice S&P 500.

En estas circunstancias, el gran riesgo que corren los inversores es el de una avalancha de impagos a medida que la situación económica y empresarial se deteriore. Las agencias de calificación Moody's y S&P esperan que el porcentaje global de suspensiones de pagos por parte de emisores de bonos de alto rendimiento llegue este año a tasas cercanas al 15%, y que se mantenga en tasas de doble dígito durante todo el año siguiente. El declive es evidente: hace 12 meses, la tasa global de impagos era del 1,5%.

Esta dinámica queda reflejada en las cotizaciones de la deuda. 'El rendimiento de los bonos con grado de inversión los que teóricamente tienen solvencia acreditada según las agencias de rating están compensando masivamente al inversor por el riesgo de incurrir en default', certifica Stefan Isaacs, gestor de bonos corporativos de M&G. 'Los diferenciales spreads que estos títulos registran ahora sobre la deuda emitida por el Tesoro son los más elevados que ningún gestor vivo haya visto nunca', asegura Isaacs. Este gestor señala que apostando por empresas de bajo riesgo 'como, por ejemplo, Telefónica', un inversor puede obtener rendimientos anuales del 6%, 'con una perspectiva de conseguir rentabilidades de dos dígitos si está dispuesto a asumir más riesgo'.

El hecho de que el mercado haya descontado un escenario catastrófico y que, como señaló el BCE hace dos semanas, no se espere una recuperación real al menos hasta 2010 está dando un impulso soberbio a la categoría de bonos high yield, o bonos basura, que son aquellos en los que no hay garantías de que el emisor no vaya a terminar en quiebra. 'La situación no tiene precedentes y puede describirse como algo que sucede una única vez en la vida: diferenciales de alrededor del 20% sobre los Treasuries los bonos del Tesoro de EE UU y una rentabilidad por cupón del 14%', expone Aaron Gordon, gestor de Aviva Investors.

Desde Schroders se señala como los sectores que capitalizan el mayor 'potencial de retorno' a los de bienes de consumo no cíclico, los de telecomunicaciones y las utilities o empresas de servicios públicos, como las eléctricas.

Deuda soberana

Los rendimientos suculentos que están reportando los bonos corporativos comienzan a generar un importante ruido de fondo en el mercado. 'Hasta el punto de que resulta difícil encontrar papel y las asignaciones en prorratas llegan a ser sólo 15% de cada orden de compra', destaca Vicent Ferraton, de Pictet AM. Si todo esto se está moviendo en el mercado privado, ¿qué ocurre con la deuda pública? En lo que va de año, el bund alemán a 10 años, el valor más líquido del sector en Europa, se ha depreciado un 10%. El caso es más dramático todavía en los Treasuries de EE UU, cuyo precio ha retrocedido más de un 30%.

'Se ha producido la corrección que esperábamos porque los inversores estaban muy largos', admite Antonio Villarroya, estratega Merrill Lynch. Pero este experto espera un regreso del dinero hacia estos activos de máxima seguridad: 'Queda mucho tiempo de crecimiento económico por debajo del potencial, tanto en EE UU como en Europa. Es difícil que el último rally de la Bolsa sea el comienzo de una subida duradera en renta variable y de un ajuste en el mercado de bonos'.

El presente inmediato sigue lleno de presagios oscuros. Buenas noticias o rumores sin alas disparan cotizaciones de forma inmediata a las que luego siguen ajustes de enorme calado en los que el inversor corre el riesgo de quedarse atrapado. Si la cautela es norma básica a la hora de invertir, en estos momentos es absolutamente indispensable.

Consejos. En qué hay que fijarse antes de invertir.

1. La liquidez. Es uno de los grandes problemas de la renta fija privada. Algunas emisiones, aunque coticen en el mercado secundario, carecen de interés para los institucionales, que son los que aportan la liquidez. Así ocurre con las participaciones preferentes que están colocando las entidades financieras en los últimos tiempos. Se dirigen a los minoritarios, de forma que la capacidad de deshacer la inversión a un precio interesante es limitada.

2. El riesgo de crédito. Se entiende como riesgo de crédito la probabilidad de que el emisor incumpla sus compromisos. En general, la línea divisoria está entre el grado de inversión y el especulativo o high yield. Todos los emisores con grado de inversión se supone que pueden hacer frente a sus obligaciones. Pero en algunos casos no era así (Lehman Brothers) y en otros, la situación se ha degradado a gran velocidad. En el caso de las preferentes, se contempla explícitamente la posibilidad de que no se produzca el pago de la retribución en el caso de el emisor registre pérdidas. Aquí, por lo tanto, el riesgo de no cobrar crece.

3. El riesgo divisa. Desde la gestora Fidelity recuerdan que es básico 'ser consciente de qué estrategia de divisa se está adoptando'. La mayoría de los fondos de renta fija tienen cubierto el riesgo divisa, pero no todos. Es importante de que se elimine este riesgo o, de lo contrario, saber qué es lo que se está asumiendo.

4. Tipos de interés. Otro aspecto clave es la sensibilidad a los tipos de interés, dado que marcan el rendimiento del bono. 'El grado de ganancias (o pérdidas) del capital debidas a las bajas (o alzas) en los tipos de interés depende del vencimiento del bono', señalan en Fidelity. 'Como regla general, cuando más tiempo falte antes de que el bono venza, mayor será la sensibilidad de su precio', explica la gestora.

5. Volatilidad de mercado. 'En base interanual el precio de los bonos corporativos fluctuará de acuerdo con la trayectoria económica imperante, el apetito de riesgo del mercado y las razones de oferta y demanda', resume Jamie Stuttard, responsable de renta fija europea y británica de Schroders. En un mercado como el actual, donde las dudas no están despejadas, la volatilidad y la oscilación de los precios de los activos está a la orden del día.

6. Riesgo sectorial. 'Al invertir en renta fija, hay que tener en cuenta el trasfondo técnico y de debilidad económica. Hay que valorar las compras en nuevas emisiones, dado que están concentradas en automóviles, telecos y servicios públicos, por lo que conviene comprar en otros sectores en mercados secundarios para equilibrar el riesgo sectorial', detalla Vincent Ferraton, de Pictet AM.

El análisis. Rentabilidad, pero con cautela.

Luis Beltramí. Allianz Global Investors. 'Este es el año de la oportunidad en el crédito; los diferenciales son extraordinariamente atractivos. Nos interesa la deuda privada de calidad, con grado de inversión y preferentemente la que esté avalada por el Gobierno. Nos interesan las empresas no cíclicas y estamos ligeramente sobreponderados en Europa. También en emisiones en euros, como las que ha hecho General Electric, que es el mayor emisor en deuda denominada en euros'.

Rubén García. Threadneedle. 'Hay una cierta burbuja en la deuda pública, que pensamos que va a quedar muy estática en los próximos meses. Nos interesa la renta fija corporativa y también vemos oportunidades en la deuda high yield emitida en dólares por Gobiernos de países emergentes, que suelen tener un comportamiento interesante en situaciones como estas. Eso sí, se requiere un equipo de análisis y una capacidad de selección muy importantes'.

Sasha Evers. BNY Mellon AM Iberia. 'El periodo de aversión al riesgo y el desapalancamiento va a seguir presente, lo que permitirá ciertas oportunidades en la deuda pública soberana durante los próximos tres a seis meses. A medio plazo, los programas de emisión para los rescates aprobados por los Gobiernos pueden suponer un problema de exceso de suministro. En deuda de compañías, nuestro consejo es una gestión activa y mantener un nivel elevado de liquidez para poder aprovechar las oportunidades que van a ir surgiendo'.

F. Hernández. Inversis Banco. 'No ha habido un gran recorrido en la deuda desde la caída de Lehman Brothers. Es extraño, porque su evolución debería ir por delante de la renta variable. En bonos públicos recomendamos la parte corta, que ha caído de forma importante. En deuda corporativa estamos cómodos en plazos de dos a tres años'.

G. Quantrill. SWIP. 'Durante los próximos 12 esperamos un incremento en la rentabilidad y, por tanto, un descenso en el precio de los bonos soberanos que sería de 130 puntos básicos (1,3 puntos porcentuales) en los Treasuries de EE UU, de 100 puntos en los Gilts los títulos británicos y de 60 puntos en el bund alemán. Creemos que la mayor oportunidad estará en la deuda privada con grado de inversión'.

El dato

2.000 es el diferencial en puntos básicos que los bonos de alto riesgo han registrado este año, frente a los bonos del Tesoro de EE UU. Eso implica que, si los Treasuries rentaban un 2,8%, el high yield, un 22,8%.