EDITORIAL

Morosidad en crecimiento

Los últimos datos de morosidad del sistema bancario ofrecidos por el Banco de España son una nueva llamada de atención. Los amantes de la botella medio llena pueden fijarse en que el ritmo de crecimiento mes a mes se ha frenado ligeramente. Sin embargo, y pese a un moderada tendencia a la baja en la concesión de créditos, el volumen de los préstamos que entraron en mora subió en febrero 5.688 millones de euros, el 8%, hasta casi 78.000 millones.

Aunque siga lejos de los máximos históricos, una tasa de mora del 4,18% -4,84% las cajas y 3,45% los bancos-, la mayor en doce años, es ya un nivel demasiado alto. Y más por la velocidad con que se ha producido, tras su vigésimo repunte mensual consecutivo y con una intensidad notable en los últimos meses, lo que la ha llevado casi a cuadruplicarse en un año.

En estos momentos, y a falta de datos definitivos, son escasas las entidades que pueden lucir una tasa de cobertura que supere el 100%. El colchón de las provisiones empieza a ser insuficiente para atender a los créditos de dudoso cobro y, por tanto, el impacto sobre los beneficios será inevitable. Niveles altos de morosidad y tiempos difíciles para el negocio como los actuales son un binomio que encaja mal con las mejoras de los resultados y, al final, requerirá esfuerzos suplementarios para que la solvencia no se resienta.