Crisis

La riqueza inmobiliaria de las familias se estanca al cierre de 2008

La caída de los precios de la vivienda por el pinchazo del 'ladrillo' ha ido mermando el valor de los activos inmobiliarios de las familias españolas hasta dejarlo paralizado al cierre de 2008. En sólo dos años, el patrimonio inmobiliario de los hogares ha pasado de aumentar un 12,3% en tasa interanual a un crecimiento cero, según datos del Banco de España.

La solidez del patrimonio inmobiliario de los hogares españoles se tambalea. El descenso de los precios de los pisos por el final del 'boom' del 'ladrillo' está provocando una pérdida de valor de los activos inmobiliarios de las familias, lo que disminuye también su capacidad de endeudamiento y su consumo por el impacto del denominado 'efecto riqueza'.

Los últimos datos publicados por el Banco de España reflejan un crecimiento cero de la riqueza inmobiliaria de los hogares en el cuarto trimestre de 2008, hasta suponer el 554,2% del Producto Interior Bruto (PIB).

Sólo dos años antes, en 2006, el ritmo de aumento era del 12,3% en tasa interanual, hasta el 572% del PIB, y en 2007 ya se redujo al 8%. No obstante, la tendencia a la baja se agravó trimestre a trimestre en 2008. En los tres primeros meses del año, la tasa de crecimiento de la riqueza inmobiliaria se situó en el 7%, mientras que cayó al 5,2% en el segundo trimestre y se desplomó al 3,8% de julio a septiembre.

La recesión económica también ha hecho mella en la riqueza financiera neta, que ha disminuido más de 23 puntos porcentuales en relación al PIB de enero a septiembre de 2008. La tesorería familiar terminó el ejercicio 2007 en un ratio del 93,4%. Nueve meses después, este nivel se redujo al 70,3%, según los datos difundidos por el Banco de España.

La riqueza financiera neta de los hogares es una variable que mide la diferencia entre los activos de las familias (dinero en metálico, depósitos e inversiones) y sus obligaciones de créditos o préstamos.

Menor capacidad de endeudamiento y consumo

Tanto el descenso de la riqueza inmobiliaria como la pérdida de poder económico ha debilitado la capacidad de endeudamiento y de consumo e inversión de las familias españolas. Por un lado, las deudas acumuladas por las familias residentes en España con bancos, cajas y cooperativas de crédito ascendían en el mes de febrero a 905.760 millones de euros, lo que supone un 2,6% más que un año antes pero un 0,2% menos que en enero, y un 1% menos que en noviembre del año pasado, cuando alcanzó un máximo de 915.357 millones de euros.

Por su parte, la moderación del consumo pone de manifiesto el deterioro que está sufriendo la economía española, basada en gran parte durante la última década en el empuje del consumo privado. La desconfianza generada por la crisis ha llevado a las familias a apretarse el cinturón. El gasto en consumo final de cada hogar creció un 0,1% en 2008 frente al aumento del 3,4% en 2007.