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A fondo

ArcelorMittal toma nota de Sun Tzu

Un manual militar escrito hace 2.500 años, El arte de la guerra, de Sun Tzu, se ha convertido desde hace tiempo en referente clásico del mundo empresarial. Y parece que, de algún modo, también se encuentra entre los libros de cabecera de Lakshmi Mittal, el poderoso magnate del acero.

'Muévete cuando sea ventajoso y crea cambios en la situación dispersando y concentrando tus fuerzas. ... Sopesa la situación antes de efectuar movimiento alguno', escribe el autor chino en el capítulo dedicado a las maniobras. Esto es lo que viene haciendo ArcelorMittal desde el pasado mes de septiembre, tras constatar el desplome en la demanda del acero registrado a partir del verano debido a la crisis económica mundial que está impactando, de manera especial, en los tres sectores que son clientes principales de la siderurgia: el del automóvil, el de la construcción y el de los bienes de equipo.

Las decisiones de Mittal y su equipo de dirección han ido encaminadas a tratar de modificar esta situación, liderando fuertes recortes de la producción de acero para tratar de evitar la sobreproducción y contener el desplome de los precios. Y lo ha hecho de forma dinámica, lo que demuestra que mantiene un análisis permanente de la situación del mercado. En un primer momento, decidió reducir la producción un 15%. Posteriormente, y tras comprobar que la recuperación se hacía esperar, dobló el ajuste anunciado. En la actualidad, el recorte ronda el 45% de media, lo que en la práctica supone retirar de los mercados 12 millones de toneladas de acero.

Y el pasado miércoles dio un paso más en Europa ante el deterioro de la situación, en especial en el sector de planos, con el cierre temporal de 14 de los 25 hornos altos que opera en el Viejo Continente para limitar su producción al 50%. Una vuelta de tuerca más en esta estrategia de 'dispersión y concentración de fuerzas' que, esta vez sí, va a exigir la puesta en marcha de ajustes de plantilla. En España, un ERE temporal sobre toda la plantilla, unas 12.500 personas, durante un año pero que sólo se aplicará en función de las necesidades de producción. Los analistas consideran que, al final, afectará a un tercio o un 40% del conjunto de los trabajadores.

De momento, Mittal está demostrando reflejos en este arte de las maniobras. Máxime si se tiene en cuenta que debe ponerlas en práctica en un coloso que opera en más de 60 países, con 316.000 empleados. Ya se sabe: en los momentos de cambios, el primero que se mueve es un loco; el último, un imbécil. Y está claro que el multimillonario angloindio prefiere estar entre los primeros.

No obstante, ahora tendrá que ser muy cuidadoso si no quiere que los movimientos del gigante empresarial arrollen a sus empleados. Por ahora, lo ha evitado y los ajustes de plantilla que ha puesto en marcha han sido voluntarios, cumpliendo con el compromiso que asumió con los Gobiernos europeos tras la compra de Arcelor. Ahora las cosas pueden comenzar a cambiar. Habrá que esperar a la negociación del ERE con los sindicatos, que se inicia la semana que viene. 'La ventaja y el peligro son materias inherentes ambas al hecho de maniobrar'. Sun Tzu, otra vez.

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