Davos

El Foro Económico Mundial también suspende a España en tecnología

No ha sido una buena semana para el sector tecnológico español. Si el miércoles fue Bruselas la que cuestionó la competencia en las telecomunicaciones nacionales, ayer el golpe vino del Foro Económico Mundial. Davos suspende a España en sociedad de la información.

Es posible que el informe de la Comisión Europea contenga algún error en su metodología, pero esta institución no es la única que suspende a España en desarrollo tecnológico. Ayer, el Foro Económico Mundial hizo público su informe global sobre tecnologías de la información 2008-2009 y España vuelve a flojear.

Son 134 las naciones evaluadas y España está en el puesto número 34, muy lejos de la que le correspondería como octava potencia económica mundial. Eso significa no sólo que el mercado nacional está menos desarrollado que Portugal, Irlanda, Eslovenia o Malta, sino que ha retrocedido desde el año pasado, cuando estaba en el número 31.

Y eso, pese a que la nota media española ha mejorado un poco y se ha situado en 4,50 puntos, frente a los 4,47 puntos del último informe de hace un año. El problema es que el resto de los países avanza más rápido que España; Chipre, la República Checa y Qatar la han superado desde el último recuento mundial del Foro.

El peor comportamiento relativo de España con respecto a otros países no es algo nuevo. La primera vez que la institución suiza incluyó el mercado nacional en su análisis fue en 2001-2002 y en ese momento estaba en el puesto 26. Eso sí, el número de países estudiados era menor.

El índice que elabora desde hace ocho años el Foro Económico Mundial examina el grado de preparación de los países para usar efectivamente las tecnologías de la información en tres dimensiones: el entorno regulatorio y las infraestructuras; la capacidad de los individuos, los negocios y los Gobiernos para usar y beneficiarse de los avances, y la utilización actual de la sociedad de la información.

España está en la posición número 34 en las dos últimas subcategorías y flaquea un poco más en la primera, donde el Foro de Davos le concede un puesto menos.

Europa, en cabeza

En la parte alta de la clasificación global, los líderes siguen siendo los mismos. Dinamarca, con 5,85 puntos, y Suecia están los primeros, mientras que Estados Unidos ha mejorado un puesto y se ha colocado el tercero.

Pese a este avance, está claro que el liderazgo en tecnologías de la información está en manos europeas. Siete de los diez primeros países de la lista pertenecen al Viejo Continente. Singapur y Canadá son los únicos, junto con EE UU, que logran colarse en los puestos de cabeza.

Eso sí, por lo menos España no es la última europea de la lista. Grecia está en el puesto 55, por ejemplo, mientras que Polonia pelea con Vietnam cerca de la posición 70.

La lista la cierra Chad, que ya estaba el último el año pasado y repite, aunque esta vez hay varios países más en el análisis. El antepenúltimo es Timor, que entra por primera vez en el ranking.

Las 'telecos' alternativas apoyan a la CE en su crítica a la falta de competencia

Pese al aluvión de críticas que recibió el miércoles desde España el informe de la Comisión Europea sobre telecomunicaciones, no todo han sido censuras al documento ni a la posición de la comisaria del ramo, Viviane Reding. Los operadores alternativos a Telefónica, reunidos en su patronal, Astel, han visto en la tesis comunitarias un auxilio a su postura, que ha denunciado reiteradamente el trato de favor del regulador español a Telefónica, según un comunicado difundido ayer.

Para ellos, la acusación europea de falta de competencia es un éxito, ya que la mayoría de los componentes de Astel compiten con Telefónica en banda ancha y aseguran que lo tienen muy difícil. Tampoco tienen problemas con la aseveración de que los precios son altos, puesto que su argumento es que son las tarifas del ex monopolio las que tiran al alza de la media.

Pero el punto donde mayor es el apoyo de Astel a la CE es en su crítica a la regulación de la red de fibra de Telefónica que, igual que Bruselas, define como 'vacaciones regulatorias'.