Análisis

Listos los preparativos para la banca española en apuros

El FGD y las fusiones son el primer recurso, pero los expertos no descartan las inyecciones de capital.

A estas alturas de la crisis, ya nadie duda de que la banca española atraviesa problemas, que se van a ir recrudeciendo a medida que pasen los meses y siga creciendo la morosidad y persista la parálisis en el mercado inmobiliario. El sistema financiero español lleva meses de ventaja respecto a la crítica situación del resto de la banca europea y estadounidense, pero el Gobierno y las propias entidades financieras son conscientes de que, en algún momento -y en muchos casos más pronto que tarde-, también va a ser necesaria algún tipo de ayuda pública, más allá de las medidas puestas en marcha hasta ahora, como el aval del Estado a las emisiones de deuda bancaria o la subasta de activos con los que ofrecer liquidez.

El primer paso ya lo han dado Unicaja y Caja Castilla-La Mancha con su proyecto de fusión. Es la fórmula con la que aliviar la delicada situación financiera por la que atraviesa la entidad manchega, si bien Unicaja no asumiría sola todo el peso del rescate y recibiría la ayuda del Fondo de Garantía de Depósitos, ahora dotado con alrededor de 7.000 millones de euros. La labor del FGD fue determinante para el rescate de Banesto en 1993, al sanear a la entidad y prepararla para su venta en subasta, al Banco Santander. Sin embargo, la situación actual es muy diferente y va más allá de un caso puntual ya que la avalancha de impagos a cuenta del pinchazo inmobiliario amenaza al conjunto del sector. 'Las fusiones y el apoyo del Fondo de Garantía de Depósitos no van a ser suficientes. Este año veremos inyecciones de capital en el sector financiero', advierten fuentes del sector.

Para Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada y consultor de la Fed en Chicago, 'la banca española no es ni mucho menos inmune a la crisis y no hay que descartar inyecciones de capital público ni otras medidas extraordinarias'. Las fusiones son el primer recurso y ya se ha puesto en práctica. Pero la inyección directa de capital público entraña un debate no sólo financiero sino también político. En el sector reconocen que el anuncio de ayudas públicas directas puede desatar el pánico entre la clientela de la entidad afectada y contagiar con ella al resto. Y apuntan también el dilema que surgiría al inyectar dinero público a las cajas de ahorros, lo que sin duda avivaría los reproches de la banca hacia el sector de ahorro.

El Ministro de Economía, Pedro Solbes, ha descartado la creación en España de un banco malo, en el que englobar los activos tóxicos de las entidades financieras, y ha apuntado que el Gobierno estará listo para intervenir cuando sea necesario, aunque en referencia a la intervención del Fondo de Garantía de Depósitos y no de una recapitalización ni de una nacionalización, por el momento. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, también ha apuntado a soluciones puntuales para las entidades que puedan verse en dificultades, si bien ha precisado que cerrar la puerta a las recapitalizaciones 'no sería prudente'.

Inquietud entre los analistas

La aplicación de ayudas públicas a la banca es una posibilidad para el propio sector y las instituciones, mientras las agencias de rating y las firma de análisis se siguen haciendo eco de la inquietud por la salud de la banca española este año y el próximo. Standard & Poor's rebajó esta semana la calificación financiera de Caja Madrid, Ibercaja, Popular y Sabadell, ante las desfavorables perspectivas para la economía española. Su previsión es que se contraiga el 2,9% en 2009 y el 0,3% en 2010 y que el paro crezca este año al 17%.

Las cuentas de 2008 han puesto de manifiesto que el alza imparable de la morosidad es la principal amenaza para la banca española y está directamente conectada con el continuo aumento del paro. La clave para sortear la crisis es que su duración no sea mayor de lo previsto y que no agote las reservas de provisiones y plusvalías latentes con que cuenta la banca para hacerle frente.

Rescates

Opciones para ayudar a la banca

Fusiones. La entidad más fuerte absorbe a la débil.

FGD. Se encarga de gestionar el salvamento de una entidad, como sucedió con la crisis de Banesto.

Ayudas puntuales. Inyección de capital público a las entidades en apuros.

Inyección generalizada. Evita agravios comparativos y refuerza a todos.

'Banco malo'. Engloba los activos tóxicos del sector.

Pistoletazo de salida en la fusión de cajas

La segunda oleada de fusiones entre cajas está en marcha. Supondrá un hito histórico al arrancar con la primera fusión interregional de gran calado, con la unión de Unicaja y Caja Castilla La Mancha. Hasta ahora, sólo Caja Madrid se había hecho cargo de un puñado de sucursales de la de Ceuta para evitar su quiebra. Es un matrimonio de conveniencia, integrado por dos entidades de diferentes comunidades autónomas pero gobernadas por el mismo partido -el PSOE- , oficiado por los políticos y respaldado por el Banco de España. Con esta fusión, se han derribado importantes barreras, como la resistencia de los partidos a ceder la sede social, con la consiguiente pérdida de la gestión de los fondos destinados a la obra social, y se ha planteado en un tiempo récord, debido a las necesidades del guión.

Los expertos consideran que se trata sólo del pistoletazo de salida en el proceso de reestructuración de este sector, que ya vivió a finales de la década de los 80 un fuerte ajuste. De hecho, de las 76 entidades que existían en 1989 ahora sólo quedan 45. De momento, las autoridades de Castilla y León ya han propuesto una integración virtual de las cajas de la región, mientras que las de Extremadura, que cuenta con dos cajas, o las del País Vasco siempre se han mostrado más dispuestas a su unión. Cataluña, con 10 entidades, es otra de las regiones que podría sumarse a este proceso.