Internacional

Zapatero pedirá en el G-20 la supresión de los paraísos fiscales

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha adelantado hoy que una de las peticiones que defenderá en la segunda reunión del G-20 que se celebrará en Londres el próximo 2 de abril será la supresión a corto plazo de los paraísos fiscales.

Zapatero ha defendido esta medida en la rueda de prensa ofrecida en el Palacio de la Moncloa junto a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández en el marco de su visita de Estado a España.

Fernández ha secundado la reclamación de Zapatero y ha demandado además un mayor control sobre el movimiento del "dinero electrónico" para combatir la especulación. Ambos presidentes asistirán a la cita de Londres después de su participación en la cumbre de Washington el pasado 15 de noviembre.

Zapatero ha detallado las tres acciones que, en su opinión, son necesarias para lograr un nuevo sistema financiero capaz de combatir la crisis. Ha hablado primero de la necesidad de reformar el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial para que tengan una composición, peso y responsabilidad "más equilibrada y equitativa".

En segundo lugar, ha defendido concertar un sistema de supervisión del orden financiero que sea respaldado por toda la comunidad internacional. Y por último, ha exigido acabar con los paraísos fiscales "a corto plazo". "La credibilidad del sistema internacional después de lo que ha pasado tiene mucho que ver con la supresión de los paraísos", ha añadido. A su juicio, si se avanza en estos tres puntos, la reunión de Londres "será un gran resultado".

"Tendrá que ser una cumbre de decisiones", ha resumido Zapatero, tras recordar los compromisos alcanzados en Washington de reformar las instituciones financieras, recuperar los mercados, hacerlos más transparentes y dotarlos de "reglas éticas". Cristina Fernández ha expuesto su análisis de lo que se debe acordar en Londres, aunque ha subrayado que lo que se decida para la economía, también debe ser "reproducido en la política".

"Si no lo hacemos, vamos a correr un riesgo: que lo que empezó siendo una crisis económica, acabe siendo una crisis política", ha afirmado la mandataria argentina, para quien lo que pretende solucionar el G-20 es "sólo la punta del iceberg". Aparte de la medida de los paraísos fiscales, Fernández ha abogado por una amplia reforma del FMI para que sus reglas sean iguales para todos y no sólo beneficien a Estados Unidos.

Se ha mostrado partidaria de reflexionar sobre si el dólar debería seguir siendo la moneda de referencia en el mercado financiero y ha reclamado al Banco Mundial un ambicioso programa de infraestructuras para los países con economías emergentes.

Ha hecho especial hincapié en la necesidad de fijar normas internacionales en el movimiento de capitales y del "dinero electrónico" para "evitar maniobras de especulación y ataques a monedas nacionales con el fin de lograr grandes beneficios".

"Son precisos instrumentos más aptos e idóneos contra una crisis que no hemos causado los países emergentes", ha dicho. Para Fernández, estas son las medidas precisas para evitar que la reunión de Londres no termine siendo un "mero ejercicio discursivo o una catársis de la crisis".

Después de su diagnóstico económico, ha apuntado alguno de los pilares convenientes en el marco político, como dotar de más igualdad al sistema de toma de decisiones, en especial, en la ONU. A su entender, no es viable "un mundo donde las reglas sólo deben ser cumplidas por los más pequeños y violadas por los más poderosos".

Ha puesto el ejemplo de que Reino Unido incumple resoluciones sobre las Islas Malvinas y que, en cambio, se puede invadir un país pequeño o legitimar la guerra preventiva por no acatar otras. La presidenta argentina ha advertido de que si no se acometen estas reformas, se corre el riesgo de que surjan movimientos xenófobos o de otro tipo que "creíamos superados".

En este contexto, ha situado la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones propuesta en su día por España y ha defendido una globalización basada en la multipolaridad y la diversidad cultural, y no en la "subordinación".