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La CE y las grandes 'telecos' preparan un plan millonario de inversión

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y los presidentes de las principales operadoras europeas del sector de las telecomunicaciones, entre ellas Telefónica, negociaron ayer en Bruselas el lanzamiento de un plan multimillonario de inversión que ayude a reactivar la economía del continente.

La reunión se celebró a instancias de Barroso y asistieron, además de César Alierta, los directivos de Vodafone, Deutsche Telekom y Telecom Italia, así como de los fabricantes de teléfonos Nokia, Ericsson y Siemens. Por parte de la Comisión, también estuvieron presentes la comisaria de Sociedad de la Información, Viviane Reding, y la de Competencia, Neelie Kroes.

La cita se prolongó durante casi cuatro horas y media, señal, según los observadores, de que la CE y las compañías han fraguado el acuerdo político necesario para poner en marcha las inversiones en el sector.

Bruselas asegura que, a cambio, no se ha hecho ninguna concesión en el terreno regulatorio y que el objetivo del encuentro era sólo 'cambiar impresiones' sobre la situación del sector.

Pero las fuentes comunitarias consultadas reconocen que las operadoras han supeditado su propuesta de inversión a un marco regulador 'estable' y que se les permita rentabilizar las nueva s infraestructuras.

Sobre los ingresos futuros de las operadoras pesa ahora mismo la amenaza de varias iniciativas de Reding, como el recorte de las tarifas de roaming internacional en los mensajes cortos (sms) o, la más gravosa aún, del recorte de las tarifas que las compañías de móvil se cobran entre sí por dar servicio a sus respectivos clientes.

El sector llevaba meses pidiendo a Barroso que pusiera fin a ese tipo de microrregulación que genera incertidumbre sobre sus ingresos. Los antiguos monopolios también acusaban a Bruselas de poner demasiado énfasis en la defensa de microoperadoras que no invierten en red.

Excepcional

La CE no recibe muchas ofertas de inversión como la realizada ayer por los ejecutivos del sector de las telecomunicaciones. Al contrario. La crisis ha inundado Bruselas de peticiones de ayudas para las industrias más castigadas, como la automovilística.