Análisis

La maldición económica de la rebaja del rating

España ha caído a la segunda línea mundial en términos de solvencia crediticia. La decisión encarece el coste de la deuda.

La fuerte exposición a la actividad de la construcción (representa más del 10% del empleo) y la escasa competitividad exterior han hecho que la economía española sea particularmente vulnerable a la actual crisis crediticia. Tres hechos han evidenciado la situación esta semana: este mismo viernes, los datos de la encuesta de población activa (EPA) revelaron que la tasa de paro es ya del 13,9%; el lunes pasado, la Comisión Europea anunció contracción para el PIB español durante los próximos dos años y la agencia Standard & Poor's anunció una suerte de maldición económica al quitarle a España una A en su calificación crediticia, que pasa de AAA a AA+, un escalón por debajo de la primera división mundial, compuesta ahora por 19 emisores.

El disgusto que generó la decisión de S&P fue muy superior a la alegría ocasionada cuando la misma agencia otorgó el 13 de diciembre de 2004 la célebre triple A, hoy perdida. Si bien los expertos avisan que la situación no es dramática. 'En términos de riesgo de impago, una AA+ es casi lo mismo que AAA', valora Pedro Sepúlveda, profesor de la escuela de negocios Esade.

Mucha gente se preguntará en qué consiste el famoso rating, que viene a ser el equivalente a las tres estrellas de la Guía Michelín en la restauración. La calificación crediticia se circunscribe a las emisiones de deuda. Gobierno y empresas financian sus proyectos con bonos que colocan en el mercado. Un bono se compone de un principal, que se devuelve al vencimiento, y del pago de un cupón periódico. A la hora de comprar un bono, los inversores quieren saber lógicamente si el emisor será capaz de cumplir con sus obligaciones. Y la principal guía para ellos son las calificaciones de solvencia crediticia o rating en su jerga anglosajona.

Contar con un rating no es preceptivo pero es algo más que recomendable. 'Mide la capacidad de repago de los emisores y es conveniente contar con él. De hecho, muchos fondos de inversión tienen prohibido invertir en aquellos activos que no hayan sido calificados', explica Rodolfo Campos, profesor de la escuela de negocios IESE.

Existen varias empresas que se dedican a evaluar la solvencia crediticia, pero desde hace prácticamente un siglo las tres firmas más reconocidas internacionalmente son Standard & Poor's, Moody's y Fitch Ratings.

Las tres tienen una escala de evaluación muy similar, por no decir idéntica. En el grupo de la letra A se incluyen todos los emisores con garantías acreditadas. La puntuación se ordena desde la triple A, que indica una 'solvencia excepcional' y situación financiera 'extremadamente fuerte', hasta una solitaria A, que denota 'alta calidad de solvencia y bajo riesgo de crédito', pero 'más vulnerable a cambios en las circunstancias y condiciones económicas'. Salvo, la máxima calificación, todas las demás tienen distintos grados, reflejados en forma de signos matemáticos (+) o (-) y números (del 1 al 3, en el caso de Moody's). Luego hay un escalón antes de caer en desgracia y ser considerado emisor no digno de confianza. Se trata de la BBB, en el caso de S&P y Fitch, o Baa, para Moody's. Esta nota revela que el país o empresa que emite la deuda puede afrontar sus responsabilidades, pero hay riesgos crediticios evidentes y 'cambios adversos' podrían hacer al emisor insolvente. Ahí termina el grado de inversión.

Todo lo que sea doble BB, B o C está incluido en el llamado 'grado especulativo'. Son inversiones de alto riesgo, aptas para dar sorpresas desagradables. Si bien es cierto que nadie está libre de repartir disgustos. Los bonos del banco Lehman Brothers estaban dentro del universo A hasta el mismo día en que el banco suspendió pagos el pasado 15 de septiembre.

La decisión de S&P ha tenido poco calado en el momento de hacerse efectiva, ya que la diferencia entre lo paga el Gobierno alemán, el referente de solidez en Europa, y lo que tendrá que pagar de más el español, ha incluso disminuido un ligero 0,8%. Lo que ocurre es que este movimiento ha sido largamente anticipado en el mercado. En cuestión de un mes, el diferencial ha crecido un 45%, de 81 puntos básicos (un 0,81%) por encima en diciembre, a 117,8 puntos (un 1,178%) ahora. El Tesoro ha calculado que la noticia incrementará los costes de colocación de la deuda en 170 millones de euros para el ejercicio 2010.

Pese a todo, España sigue siendo uno de los países más sólidos del orbe crediticio. La doble A es un sólo un peldaño por debajo de la máxima categoría posible y además el país aún cuenta con la matrícula de honor por parte de Fitch y Moody's, que no han seguido los pasos de S&P. El panorama se complica, pero eso era algo inevitable.

Grado de valor

AAA

Máxima calidad. Solidez financiera excepcional.

AA

Solvencia de crédito muy elevada.

A

Capacidad elevada para asumir pagos.

BBB

Buena calidad de crédito, pero con riesgos presentes.

BB

Grado especulativo. La solvencia no está garantizada.

La situación, a examen. Una coyuntura difícil

Pedro Sepúlveda.Esade

'Las finanzas públicas se han deteriorado. Pero parte del déficit se debe a las medidas que el Gobierno toma contra la crisis. Si no lo hiciese, habría un déficit menor pero el resultado para la economía en un año sería catastrófico. El principal indicador económico ha pasado a ser el de las expectativas de consumidores y empresas y eso espero que empiece a mejorar en marzo'.

José Carlos Díez. Intermoney

'La rebaja de la calificación de Standard & Poor's es equivalente en términos de costes para el Estado a un incremento de 0,25 puntos porcentuales en el euríbor. En términos de riesgo de impago implica pasar de una probabilidad de 4/10.000 a 5/10.000. Es decir, no es una noticia agradable, pero no es una noticia trágica y además ya está descontada en el mercado'.

Gary Dugan. Merrill Lynch Wealth Management

'España no debe tomarse como algo personal el descenso del rating. En realidad, la calificación del mundo entero ha sido rebajada y ahora se está yendo país a país. No creo que nadie pueda estar en desacuerdo con los argumentos de S&P. La situación es muy grave y los Gobiernos tendrán que duplicar o incluso triplicar las ayudas económicas que ya han concedido'.

Rodolfo Campos. IESE

'La decisión de rebajar el rating está bien tomada desde un punto de vista objetivo. Las previsiones económicas son complicadísimas. El déficit público se incrementa porque la recaudación tributaria cae y al mismo tiempo crece el gasto en el seguro de desempleo, estabilizadores automáticos y programas de estímulo. Todo esto incide en la capacidad de pago del Estado'.

Juan C. Martínez. Instituto de Empresa

'El efecto principal del recorte de calificación crediticio es que el Gobierno español tendrá que pagar más ahora para endeudarse y, por extensión, el resto de agentes económicos que quieran emitir bonos en el mercado. La agencia S&P no marca un precio determinado, informa de que va más riesgo en la economía española y los inversores obran en consecuencia'.