Automoción

La industria del motor acelera los recortes de plantilla

GM y Chrysler encabezan la reestructuración del sector

Si hay una industria que personifique los efectos de la crisis, ésa es la del motor, si bien es cierto que la reconversión de la automoción viene de largo y prácticamente no ha habido año donde no se haya anunciado un recorte de empleo. Sin olvidar los daños colaterales que la crisis provoca en las industrias auxiliares.

En esta ocasión, la voz cantante la llevan los gigantes de Detroit: General Motors, Chrysler y Ford. Los dos primeros han presionado a Washington para conseguir un préstamo de 13.400 millones de dólares (9.900 millones de euros) y esquivar así la quiebra. Ambos suman ya a sus espaldas cerca de 16.000 despidos.

Aunque con menos ruido, también las compañías europeas y asiáticas están dando muestras de flaqueza en lo que a eliminación de empleo se refiere. Una de los grandes, la alemana BMW, se adelantó a sus competidores al anunciar 8.100 despidos (la mayor parte en Alemania) para adaptarse a las duras condiciones de mercado. Los grupos galos, Renault y Peugeot Citroën, han seguido su estela con cerca de 6.000 y 2.700 despidos, respectivamente. También en Asia se están dejando sentir los efectos del desempleo. Toyota planea recortar más de 3.000 puestos de trabajo tras constatar que las ventas en su principal mercado, Estados Unidos, se han comportado al peor nivel de los últimos 28 años. Por su parte, Mitsubishi Motors anunciaba hace sólo unos días que eliminará 2.000 empleos antes de marzo, ya que la demanda de los países emergentes no ha respondido como esperaba. También Nissan reducirá su plantilla en más de 5.000 personas tras frenar en seco su producción.

Pero no sólo la cara industrial de la automoción está sufriendo los efectos del descalabro económico. También su lado más glamouroso tendrá que recortar gastos. Hace sólo un mes, la escudería Honda anunciaba su marcha de la Fórmula 1. Un abandono que, sumado a las dudas de Toyota, ha llevado a la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) a reducir los costes de este deporte en un 30%.

Pero no sólo la Fórmula 1 ve peligrar su futuro. Lo mismo sucede en el deporte de las dos ruedas, después de que la firma japonesa Kawasaki anunciara la semana pasada que abandona el campeonato de Moto GP. Reconoce que debe destinar los casi 50 millones de dólares que dedica anualmente a este deporte a partidas más relevantes y rentables.