En los tiempos antes de Lehman

Cada vez son más los estrategas y asesores convencidos de que la Bolsa es en estos momentos una oportunidad de inversión como ha habido pocas en la historia. Dicen, no sin razón, que el castigo ha sido mayúsculo, tanto que no recuerdan haber visto en su vida laboral una coyuntura similar; y hablamos de profesionales en el entorno de los 50 años.

En el mundo anterior a la quiebra de Lehman, valoraciones como las que cotizan los mercados en la actualidad serían auténticas golosinas para los inversores. Pero desde la caída del gigante de Wall Street el mundo ha cambiado y, hoy por hoy, los modelos de valoración de antaño no son tan de fiar, al menos de momento. Más que nada porque el mercado está roto, desnortado, y nadie se atreve a vaticinar con seguridad movimientos en las cotizaciones a corto plazo.

Los analistas que se han atrevido a hacer predicciones para el Ibex 35 en 2009 subrayan que sus valoraciones obedecen al valor teórico que debería tener el índice, según las perspectivas de las compañías que lo componen. Pero eso no significa que los objetivos marcados hayan de cumplirse; porque la volatilidad es extrema y la imprevisibilidad del mercado de los últimos meses ha logrado convertir en hechos lo que parecía imposible.

Aunque con cautelas, el ejercicio 2009 no ha comenzado mal en términos bursátiles. Asistimos a un rally de comienzos de año muy potente, pero sustentado en poco negocio, lo que es mala señal, y cerramos la semana con caídas. Pero son retrocesos dentro de lo que antiguamente se consideraba un recorte normal: caídas del 1% o del 2% son normales. No lo es, en cambio, que los índices se desplomen un 7% en un día y suban un 9% al siguiente.

Una de las claves para el devenir de los mercados en los próximos meses será el volumen (dejando a un lado las noticias sobre la evolución de la crisis económica y financiera). Las subidas más recientes tienen poca fuerza porque hay muchos inversores fuera del mercado y al final son pocas manos las que mueven los hilos. Hace falta que el dinero vuelva a la Bolsa. Y por ahí fuera hay mucho esperando oportunidades. Dado que la deuda pública rinde cada vez menos, lo lógico sería que en un momento dado ese dinero volviera al mercado en busca de mayores rendimientos. Sobre todo estando las valoraciones como están. Pero claro, aquélla era la lógica antigua, la de antes de Lehman.

Miguel Rodríguez. Jefe de Mercados