COLUMNA

Wall Street se tambalea

Qué se califica como éxito en la banca de inversión de Wall Street? Habitualmente, son las megaganancias y los bonus gigantes. Pero en 2008, fue sencillamente sobrevivir. Aquellas firmas que sobrevivieron deben estar agradecidas. Pero los próximos 12 meses serán casi como ir de pícnic.

Para competidores, inversores y clientes la confianza en el sector financiero como un todo no volverá sólo porque el año haya cambiado. Se puede decir que sólo la intervención pública en la forma de las garantías de la deuda y de las inversiones en acciones preferentes mantuvo más firmas de las que siguieron a Lehman Brothers y Washington Mutual por insolvencia.

Esta intervención ayudó a apuntalar los precios de las acciones: Goldman Sachs y Morgan Stanley acabaron el año un 80% o más por encima de sus mínimos. Pero ambos todavía se negocian con un descuento respecto a su valor contable, un signo claro de que los accionistas siguen cautelosos acerca de sus posibilidades. Estos y otros bancos tendrán que demostrar que pueden dejar por sí mismos las ayudas públicas antes de que la verdadera confianza se restaure. Y la prueba real de esto no vendrá hasta mediados de año, cuando está previsto que acabe el programa de deuda garantizada del Federal Deposit Insurance Corp.

Mientras tanto, Wall Street se enfrenta a la posibilidad de más regulación. Algo de esto está ya en marcha para Goldman y Morgan ahora que se han convertido en holdings bancarios supervisados por la Reserva Federal. Pero lo legisladores están también rondando: en diciembre, el congresista Berney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara, desveló que él contemplaba 2009 como 'el mejor año para la política pública desde el New Deal'. Está poco clara la forma que tomará, aunque se han debatido los límites de apalancamiento e incluso la prohibición de ciertos tipos de productos o inversiones.

Esto podría contraer las ganancias que están ya bajo presión. Goldman Sachs y Morgan Stanley han contado con algunas bazas para contabilizar incluso un retorno del 5% del capital en 2008 tras contabilizar pérdidas en el cuarto trimestre: Goldman pagó sólo un 1% en impuestos, mientras Morgan Stanley añadió 2.800 millones de dólares en ingresos gracias a la compra de deuda propia a bajo precio.

Por supuesto, las provisiones en activos de mala calidad deben caer el próximo año. Podría incluso aumentar el valor contable si los mercados mejoran mucho. Pero esto será probablemente compensado por pérdidas provenientes de incrementos en el precio de su propia deuda.

Cuestiones contables aparte, los principales negocios de Wall Street están moribundos. El boom de las fusiones y adquisiciones, OPV y la venta de bonos está acabado. Y la extrema volatilidad ha hecho el negocio operativo mucho más arriesgado: para algunas categorías de activos, el último trimestre fue imposible hacer coberturas para ser creador del mercado de los clientes.

Incluso en los más estables mercados costará darle la vuelta a las ganancias en la actividad comercial. El apalancamiento ha sido reducido drásticamente: Morgan Stanley, por ejemplo, ha cortado su apalancamiento de alrededor de 33 veces el capital a finales de 2007 a 11,4 veces. Los hedge funds, que proporcionaron mucho de negocio operativo en años recientes, se están hundiendo. Y la crisis ha añadido otra escala para valorar riesgos: un mal negocio no significa sólo una pérdida sino que puede hacer añicos la quebradiza confianza que los inversores y operadores del mercado pudieran todavía tener en una marca.

Quizá esto es porque Morgan Stanley ha prácticamente dejado, al menos por ahora, de operar por cuenta propia. Los ejecutivos están ahora volviendo a centrarse en la operativa de clientes, aunque esto todavía conlleva riesgos, como demostró el cuarto trimestre. Los jefes de Goldman, mientras tanto, se están ciñendo a sus raíces en la toma de riesgos. Esto, calculan ellos, debe dar a los accionistas un 20% de retorno de capital sobre un ciclo de negocio. Esto es cinco puntos porcentuales más de lo que sus rivales de Morgan Stanley esperan.

Alcanzar estos objetivos en 2009 va a ser más difícil en ausencia de un repentino boom de mercado en alguna parte. De hecho, probablemente el único negocio de los bancos que puede crecer mucho es el de sus incipientes operaciones de banca al por menor. Esto podría hacer más cómodo costearse los fondos para fortalecer sus balances. Pero en un mercado con demasiados bancos esto difícilmente puede ser una bendición para los accionistas. Por Antony Currie