COLUMNA

El rublo, en aprietos

Al devaluar el rublo, el Banco de Rusia está intentando impedir que un aterrizaje suave se convierta en una caída repentina. Ha buscado dejar deslizar la moneda con elegancia en meses recientes para ensanchar gradualmente la banda de referencia del rublo frente al dólar y el euro. Pero el paso de la devaluación se está incrementando. La caída del lunes significa que el rublo ha experimentado ahora 12 minidevaluaciones desde el 11 de noviembre.

La moneda rusa ha caído un 20% desde agosto. Las reservas de divisas extranjeras han bajado alrededor del 25% en el mismo periodo, hasta 450.000 millones de dólares, en parte porque se han usado para defender el rublo. El Banco de Rusia podría haber salvado el dinero permitiendo una fuerte y excepcional devaluación cuando los precios del petróleo cayeron en picado. El petróleo y sus productos derivados explican más del 70% de las exportaciones rusas.

El país parece estar encaminándose hacia su indicado objetivo de tener una moneda en libre flotación más rápido de lo previsto -dejando que el banco central que se centre sólo en la lucha contra la inflación-. Pero conseguirlo puede ser aún doloroso, y un aterrizaje brusco para el rublo parece cada vez más probable.

Parece que el principal argumento dentro del Gobierno ruso contra una devaluación excepcional es que podría abrir el camino a una gran demanda de los bancos, del tipo visto en 1998 cuando Moscú desencadenó el pánico a dejar de pagar su deuda exterior. Pero hoy los mercados están ya reforzados para ulteriores caídas del rublo, que según la mayoría de los analistas probablemente necesite otro 20% antes de que pueda estabilizarse. Los rusos prestan más atención al dólar que a la cesta euro-dólar. Las tasas de las casas de cambio son las que importan, con el billete verde bajando una cuarta parte desde el verano.

Por tanto, ¿por qué está el Banco de Rusia retrasando una decisiva devaluación? La respuesta puede ser que Vladimir Putin, el primer ministro, se opone a tal movimiento, al que sus propios funcionarios parecen favorables. Los años del boom de Rusia se están dando la vuelta rápido hacia un desplome, con la cuenta corriente y los superávit presupuestarios dando paso a los déficits. Haciendo oficialmente más pobre a Rusia, una devaluación podría sugerir a los rusos que 'la prosperidad de Putin' estaba basada en un boom de los precios del petróleo, y poco más. Por Pierre Briançon

Trabajo chapucero

La gestión chapucera de Kuwait de su acuerdo de joint venture por valor de 17.000 millones de dólares con la estadounidense Dow Chemical hará poco para mejorar su reputación como socio en negocios internacionales.

Kuwait Petroleum Company acordó hace un año comprar la mitad del negocio químico básico en dificultades por 9.500 millones de dólares en efectivo. El Estado del Golfo rebajó drásticamente el precio hasta 2.000 millones de dólares hace cuatro semanas, en medio de un debilitamiento del precio del petróleo y la caída de la demanda de productos químicos. Esta revisión a la baja fue buena. Pero ahora Kuwait ha decidido abandonar el acuerdo totalmente, después de una caída de más del 20% en el precio del petróleo. La prudencia kuwaití podría ser económicamente sensata, pero el cambio de opinión de último momento tan pronto después de volver a comprometerse es embarazoso.

Kuwait podría haberse mostrado más duro cuando renegoció los términos a principios de mes. La compañía química estadounidense ha visto caer por encima del 40% el promedio de su capitalización bursátil en los últimos 12 meses. Kuwait tiene que tener en cuenta la volatilidad del precio del petróleo en sus cálculos más allá del corto plazo -o estar más seguro de su parecer de que esta transacción era de largo recorrido-.

El cambio de sentido deja a Dow en la estacada. La industria química estadounidense no tiene la necesidad de acceder a materias primas baratas. Y sin los fondos de KPC, no está claro que Dow vaya a poder financiar los 15.000 millones de dólares que se comprometió a pagar por la futura compra de su rival Rohm & Haas. El acuerdo tiene una cláusula de cancelación de 750 millones de dólares, lo que elevaría su deuda hasta una cantidad que duplicaría el Ebitda el próximo año. Es posible que Dow no sea capaz de cerrar la compra de R&H aun con el visto bueno del regulador.

En la pérdida de Dow no reside necesariamente la ganancia de KPC. El poder petrolero de Kuwait siempre será un imán para las ofertas de inversión internacional, sobre todo cuando el entorno es de escasez de liquidez. Pero tras el episodio con Dow, puede que sus ricos vecinos sean los primeros en recibir la llamada. Por Una Galani