La sequía del mercado de crédito

El paro, principal azote de las hipotecas

El euríbor, que marcó récord en octubre, empieza a dar un respiro. El mayor detonante de los impagos es el desempleo.

La crisis financiera y económica que ha estallado este año ha puesto a los titulares de créditos hipotecarios contra las cuerdas. Después de años de crecimiento sin límite, durante los que la banca flexibilizó al máximo la financiación para la compra de una vivienda, el grifo se ha cerrado. Y quienes ya estaban hipotecados para las próximas décadas se han enfrentado al pago de cuotas más elevadas y, en muchos casos, a la insolvencia, sobre todo si han pasado a engrosar la creciente lista del paro.

El euríbor, principal índice de referencia para la revisión de las cuotas hipotecarias, ha sido un término maldito durante buena parte de 2008 y sólo en la recta final está dando señales de alivio. Alcanzó su máximo histórico a comienzos de octubre, en que se disparó al 5,526% a un año. Su ascenso fue paralelo a la desconfianza reinante entre las entidades financieras, que se cerraron en banda a prestarse dinero entre sí tras la quiebra de Lehman Brothers. En un imparable efecto dominó, la crisis del mercado interbancario y la parálisis de los mercados de capitales acentuó la tendencia alcista que arrastraba el euríbor desde 2005 y se trasladó de lleno al bolsillo.

En el entorno de bonanza de los años precedentes, la subida del euríbor era la consecuencia lógica de las alzas de los tipos de interés decididas por el Banco Central Europeo. Pero este año, el euríbor abrió una profunda brecha respecto a los tipos de interés de referencia. El máximo histórico del euríbor del mes de octubre, que asfixiaba las deudas de familias y empresas y congelaba las posibilidades de obtener un crédito, marcó un punto de inflexión tras el que esta referencia hipotecaria no ha parado de descender. A escasos días de que finalice el año, el euríbor a un año ha retrocedido hasta el 3,15% y cae por tanto más de dos puntos porcentuales en algo más de dos meses. Ha estrechado por tanto una brecha que era superior a lo habitual respecto al precio del dinero, ahora en el 2,5% en la zona euro y después de un tijeretazo de 175 puntos básicos desde octubre.

Las perspectivas para 2009 apuntan a más bajadas de tipos de interés y a una relajación en el euríbor, a medida que se vayan despejando las dudas sobre la salud bancaria internacional. Sin duda son buenas noticias para los titulares de hipotecas, que en el mes de diciembre podrán disfrutar ya de un abaratamiento en las cuotas de sus créditos.

Será la primera rebaja en más de tres años de alzas ininterrumpidas cada vez que llegaba el momento de la revisión anual de la hipoteca. Así, el euríbor hipotecario del mes de noviembre ha retrocedido en 0,257 puntos respecto al mismo mes del año anterior, lo que va a suponer un ahorro de 20 euros al mes sobre la hipoteca media. Aunque este recorte quedará reservado a quienes revisen su crédito a finales de diciembre ya que el euríbor de noviembre sólo se toma como referencia oficial una vez que lo ha publicado el Banco de España y el Boletín Oficial del Estado, normalmente a mediados del mes siguiente.

Los expertos confían en que el euríbor hipotecario descienda hasta el 2% a finales de 2009, lo que será todo un balón de oxígeno para las endeudadas familias españolas. Sin embargo, surge otra dificultad mucho mayor para el pago mensual de la hipoteca: el desempleo.

De hecho, las entidades financieras reconocen que el verdadero detonante de la morosidad no es tanto el alza del euríbor sino la pérdida del empleo. Este segundo factor ya se ha puesto de manifiesto con contundencia en 2008 y promete seguir siendo el desencadenante del avance de la morosidad en 2009.

La crisis financiera internacional provocó la subida del euríbor pero, a escala doméstica, el pinchazo del sector inmobiliario y la crisis económica está multiplicando el impago de los créditos hipotecarios. La morosidad de las hipotecas concedidas a los hogares españoles ha aumentado desde el 0,64% de septiembre de 2007 al 1,83% de septiembre de este año, según el último dato disponible. Y en el crédito a promotores inmobiliarios se ha disparado al 4,52%, frente al 0,36% de un año atrás.

La rapidez con que crece la morosidad ha sorprendido a las propias entidades financieras, que intentan renegociar las condiciones de la hipoteca antes de que sea demasiado tarde y siempre que la falta de ingresos a causa del desempleo no precipite la insolvencia del cliente de forma inevitable. La prolongación del plazo de amortización es la primera alternativa, aunque de escaso efecto para las hipotecas concedidas en pleno boom inmobiliario y que ya apuraban al máximo el horizonte temporal. En tal caso, la opción es incluir también un plazo de carencia, en el que algunas entidades suprimen no sólo el pago de intereses sino también del capital.

El Gobierno ha tomado este año algunas medidas para amortiguar el alza de la morosidad. En marzo aprobó la gratuidad de la ampliación del plazo de amortización, sin gastos para el cliente. Y en noviembre anunció una moratoria por la que el Gobierno, durante un plazo de dos años, garantiza el pago de la mitad de la hipoteca de quienes se queden en paro, los autónomos que hayan cerrado su negocio y los pensionistas con cargas familiares. Aunque sólo para hipotecas firmadas antes del 1 de septiembre de este año y por importe inferior a 170.000 euros. En definitiva, propuestas con las que hacer más llevadera una crisis que ha puesto fin bruscamente a la dolce vita de bancos e inmobiliarias.