Previsiones 2009

La reordenación continúa y el riesgo de concurso también

A pesar de la criba sufrida por el sector inmobiliario español este año, la reordenación continuará durante 2009. Igualmente el riesgo de más concursos acecha todavía al sector. Y habrá que prestar una especial atención al comportamiento de las empresas que se encuentran ya en esa situación.

Pendientes

Grandes inmobiliarias españolas mantienen todavía negociaciones con la banca sobre su deuda. De no lograr un acuerdo satisfactorio el riesgo de concurso se cierne sobre compañías como Colonial, que ha reconocido esa posibilidad si no logra vender Riofisa y parte todavía del 15% que mantiene en FCC y en la francesa SFL. Las inversiones de Nozar en Colonial, Astroc y Aisa ha debilitado las cuentas del grupo de la familia Nozaleda por las caídas en Bolsa de las tres inmobiliarias. La inmobiliaria catalana Aisa se ha pasado la mayor parte de 2008 sin cotizar, al no firmar el auditor de su ejercicio las cuentas presentadas; además la aseguradora Asefa presentó demanda de concurso contra la compañía. Jacinto Rey también negocia la deuda del Grupo San José por la adquisición de Parquesol.

Intervenidas

La gestión de Martinsa Fadesa, Habitat, Tremón y Llanera se encuentra intervenida por los administradores concursales designados en cada caso por el juez correspondiente. Las compañías en concurso tratan de evitar su liquidación. La posibilidad de que se aplique el artículo 71 de la Ley Concursal, que contempla tumbar operaciones anteriores a la entrada en concurso, tiene pendientes a accionistas y abogados.

Fondos

Fondos soberanos y fondos de inversión inmobiliarios son ahora mismo los actores que parecen más capaces de agitar algo el mercado español. Las grandes compañías han estado durante 2008 de gira por países árabes tratando de vender activos a fondos soberanos. Y fondos europeos de inversión inmobiliaria, como el británico Property o el alemán Union Investment, han invertido cientos de millones en propiedades en España. El sector aguarda que el grupo Carlyle, que abrió oficina en Madrid en 2008, se decida a llevar a cabo alguna inversión.