Construcción

El año se cerrará con menos de 300.000 casas iniciadas, la mitad que en 2007

El agravamiento de la crisis económica y financiera sigue lastrando las ventas de viviendas y, por ende, la construcción de nuevas promociones, por lo que este año podría acabar con menos de 300.000 casas iniciadas, la mitad que en 2007. Los últimos datos publicados por Fomento avalan esa caída de la actividad, ya que de enero a octubre se visaron 232.069 inmuebles, el 59,6% menos que en idéntico periodo de 2007.

Las cifras recogidas por los colegios de arquitectos técnicos no dejan lugar a dudas. En octubre pasado se contabilizaron un total de 16.754 visados para construir viviendas nuevas, dato que contrasta con los 47.317 permisos tramitados el mismo mes del año pasado, por lo que el retroceso anual asciende al 64,5%. En términos agregados, de enero a octubre de este año se iniciaron un total de 232.069 viviendas, un 59,6% menos que las 574.294 contabilizadas para el mismo periodo del año anterior. De mantenerse los ritmos actuales de desarrollo de nuevas promociones, 2008 podría finalizar con menos de 300.000 casas visadas, un volumen que no se alcanzaba desde el año 1996.

Estos números que publicó ayer el Ministerio de Fomento no hacen sino ratificar que continúa la tendencia bajista de la actividad constructora residencial, que acumula ya 15 meses de descensos consecutivos. Por tipo de inmueble, los visados para construir viviendas en bloque cayeron un 62% al contabilizar 184.808 frente a los 485.868 de hace un año. Por su parte, los visados para viviendas unifamiliares cayeron un 46,4% hasta sumar 47.255 casas. La superficie media de los pisos se situó en 95 metros cuadrados, 5,2 menos que hace un mes y 3,6 menos que hace un año, mientras que en los inmuebles de tipo unifamiliar se mantuvo prácticamente invariable con un promedio de 170,3 metros cuadrados, apenas 0,6 menos que hace un año. Por contra, la estadística que elabora Fomento muestra un descenso más suave en los trabajos de ampliaciones, reformas y restauraciones de inmuebles. Entre enero y octubre se solicitaron un total de 29.354 visados para ejecutar este tipo de obras, lo que arroja una reducción del 7,10% en relación a igual periodo de 2007.

Impacto en el empleo

El hecho de que se consolide la tendencia a la baja de la actividad hace temer, tal y como pronostican la mayoría de expertos, que el impacto de la crisis inmobiliaria sobre el empleo aumente en los próximos meses. Las últimas cifras oficiales estiman que la construcción ya ha destruido medio millón de empleos en lo que va de año y de cara a los dos próximos ejercicios algunos análisis calculan que el número de parados en este sector podría aumentar en un millón más.

A este sombrío panorama contribuye el hecho de que se esté agotando el boom constructor de los últimos dos ejercicios cuando se visaron 865.000 y 651.000 casas respectivamente, por lo que el número de despidos aumentará significativamente conforme vayan entregándose las promociones finalizadas. Prueba de ello es que si se compara el número de certificaciones de fin de obra otorgadas de enero a octubre de este año, que ascendieron a 524.940, éstas son ya un 2,13% menos que las contabilizadas en el mismo periodo del año anterior, cuando se terminó la construcción de 536.415 inmuebles. Así, 2008 puede romper la tendencia iniciada a finales de los noventa por la que cada año marcó un récord de viviendas terminadas. En 2007 la suma ascendió a 641.419 y el valor de dichos inmuebles alcanzó los 43.097 millones, un 11,5% superior a la inversión del año anterior. Las previsiones para 2009 son aún peores, ya que los promotores estiman que no se iniciarán más de 200.000 viviendas, cantidad muy inferior a la demanda inmobiliaria estructural, que algunos analistas cuantifican en 450.000 casas procedentes de la creación de hogares y la entrada de inmigrantes. Esa diferencia es la que permitirá que se vaya absorbiendo el stock sin vender, que el BBVA cifra en más de un millón de inmuebles.

Por último, un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas asegura que el mayor incremento del precio de las casas de 1990 a 2007 se produjo en los municipios costeros de entre 25.000 y 50.000 habitantes y con una antigüedad de 2 a 10 años, cuyo valor del metro cuadrado se ha multiplicado por 4,2.