Crisis financiera

Brown rechaza aplicar medidas de rescate para la industria británica del automóvil

El primer ministro británico, Gordon Brown, rechazó hoy la propuesta de la industria nacional del automóvil para emprender una medida de rescate similar a la inyección económica ofrecida por el Gobierno estadounidense.

Brown insistió en que los propios fabricantes de automóviles son los que deben realizar todos los esfuerzos posibles para salir de la situación de crisis en la que se encuentran, desoyendo así las quejas del director general de la Confederación Británica de Industrias (CBI), Richard Lambert, quien instó al Gobierno a emprender medidas de emergencia en este sentido.

"Estos son temas que se discutirán con el paso del tiempo, pero no hay promesa alguna de que vayamos a conceder nuestro apoyo", declaró Brown en comentarios recogidos por el diario británico The Times'.

Previamente, Lambert había solicitado al Gobierno un préstamo para salvar la deficitaria situación de la industria automovilística, de la que dependen unos 800.000 puestos de trabajo y a la que consideró "vital" para el futuro del país. "La industria entera tiene que acceder a los créditos, y creo que es algo que el Gobierno debe hacer, y con urgencia", declaró Lambert. "No es dinero regalado, sino que será devuelto con el tiempo", agregó.

De momento, la producción de vehículos en Reino Unido ha descendido en un tercio, según cifras de la Sociedad de Comerciantes y Fabricantes de Motor. El pasado mes de noviembre sólo se vendieron 97.600 vehículos, la cifra más baja desde 1987, mientras que la producción de vehículos comerciales se ha reducido en un 50%.

Para responder a una situación similar, el Gobierno estadounidense acordó ayer destinar una inyección de 17.400 millones de dólares (12.500 millones de euros) a la industria automovilística del país, con el fin de evitar su colapso, si bien las ayudas están condicionadas a la presentación de planes que garanticen el futuro y la rentabilidad de las empresas.

En concreto, las ayudas consisten en préstamos inmediatos por un importe de 13.400 millones de dólares (9.640 millones de euros), más una línea adicional de 4.000 millones de dólares (2.900 millones de euros), si los fabricantes cumplen con sus compromisos en los próximos dos meses.

El presidente saliente de Estados Unidos, George W.Bush, manifestó en rueda de prensa que las ayudas, rechazadas por el Congreso, procederán del plan de rescate económico de 700.000 millones de dólares (unos 500.000 millones de euros), presentado hace unos dos meses.