EDITORIAL

Las apuestas de inversión de 2009

El ejercicio que termina se llevará el difícilmente superable honor de haber destruido la mayor proporción de riqueza financiera de toda la historia, reduciendo a la mitad el valor que las compañías cotizaban hace sólo doce meses. El año que le releva tiene que acaparar una gran cantidad de cataclismos financieros para superar los registros negativos de éste; pero pocos analistas del mercado descartan que en algún momento de 2009, más cerca de enero que de diciembre, los índices del mercado vuelvan a sus cotas mínimas cíclicas.

El escenario macroeconómico es muy complicado: recesión generalizada en todas las zonas del planeta y muy escasa visibilidad sobre el día en que la asfixia financiera deje respirar a los proyectos de negocios. La fuerte contracción de la demanda de consumo e inversión no sólo lastrará el crecimiento, sino que llevará a las compañías cotizadas a un comportamiento de sus ventas, sus márgenes y sus beneficios bien distintos de los de este año, en el que conservan la inercia de los mejores años de la actividad.

Los resultados empresariales experimentarán un recorte importante, y dado que es la variable fundamental para determinar el valor de las compañías, debe ser el norte de toda inversión bursátil. Tras unos cuantos años en los que la valoración de las empresas se fundamentaba en su apalancamiento, el encarecimiento de la financiación ha convertido tal criterio en una temeridad. Ahora es el flujo de caja constante, los resultados recurrentes, un balance con poca o ninguna deuda, y el pago garantizado de dividendos el único señuelo del dinero para la renta variable. Además, la diversificación geográfica aparece como atributo de interés, dado que los escenarios económicos para España proyectan una recuperación muchomás retrasada por sus excesos inmobiliarios.

æscaron;nicamente los diferentes perfiles temporales de los particulares permiten alterar en cierto modo estos criterios, asumiendo más riesgo si los desembolsos no se precisan hasta pasados varios años. En tal caso, las carteras deben incluir también sociedades que hayan explicitado vastos proyectos de inversión con elevado grado de endeudamiento, siempre que se trate de negocios defensivos y con generación regular de caja.

Sea para proyectos a largo plazo o para buscar oportunidades en el año, las compañías de gran tamaño tienen el favor de los analistas, y las apuestas se centran en telecomunicaciones, utilities o consumo no cíclico. Por empresas, en elmercado español Telefónica sigue acaparando las preferencias, aunque con presencia inferior a su peso relativo en el índice. Los grandes bancos mantienen posiciones de privilegio, aunque pierden atractivo, e Iberdrola, tras el fuerte ajuste de precios del último año, ofrece multiplicadores jugosos.

En un segundo plano hay una serie de empresas que recogen buena parte de las condiciones citadas más arriba y que disfrutan de una situación de caja muy saneada. Técnicas Reunidas,Grifols o Viscofan están entre ellas. Los temores a la morosidad y a las recapitalizaciones han sacado a los bancos medianos de las carteras, mientras las constructoras, protagonistas de los últimos máximos bursátiles, están en segundo plano. Las inmobiliarias simplemente han desaparecido.