GM, Ford y Chrysler aplauden el plan de ayudas aprobado por el Gobierno de EE UU

Los tres principales fabricantes de automóviles de Estados Unidos (General Motors, Ford y Chrysler) agradecieron hoy al Gobierno del país que haya aprobado destinar 17.400 millones de dólares (12.500 millones de euros al cambio actual) a la industria del automóvil del país, para evitar su colapso, informaron las tres compañías.

General Motors mostró su agradecimiento por la puesta en marcha, por parte del Gobierno de Estados Unidos, de un "crédito puente" en un "momento crítico para la industria del automóvil" norteamericana y para la economía del país.

"Esta acción ayuda a preservar muchos trabajos, y apoya la continuidad de la actividad de General Motors y de muchos proveedores, concesionarios y empresas a lo largo del país que dependen de nosotros", explicó la firma que preside Richard Wagoner.

Asimismo, resaltó que esta inyección económica permite a General Motors "acelerar" la puesta en marcha de su plan de reestructuración a largo plazo, que se centrará en el desarrollo de nuevos productos de calidad, que cuenten con nuevas tecnologías más eficientes y que respondan a las necesidades de los clientes.

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"Sabemos que tenemos mucho trabajo por delante para cumplir nuestro plan. Nuestra intención es continuar siendo transparente a ejecutar nuestro plan y daremos actualizaciones periódicas a medida que se progrese", finalizó la firma.

Por su parte, el presidente y consejero delegado de Chrysler, Bob Nardelli, también agradeció las ayudas anunciadas hoy por el presidente saliente de Estados Unidos, George Bush, al tiempo que resaltó que han firmado una declaración de intenciones sobre las líneas básicas que deben ser cumplidas para recibir este apoyo.

"Estos requisitos contemplan la consideración por parte de todos nuestros integrantes", añadió Nardelli, al tiempo que señaló que su compañía está en disposición de cumplir con los requerimientos exigidos para recibir estas ayudas.

Además, el máximo responsable de la empresa de Auburn Hills (Michigan) explicó que esta inyección económica servirá para que la empresa siga centrando su estrategia en afrontar los retos derivados de la crisis económica y del sector.

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Por otro lado, el presidente de Ford, Alan Mulally, también se mostró a favor de las ayudas al sector del automóvil en Estados Unidos, aunque resaltó que su empresa se encuentra en una situación diferente a General Motors y Chrysler, ya que "no afronta problemas de liquidez a corto plazo", por lo que señaló que no necesita ayuda financiera por parte del Gobierno.

No obstante, Mulally indicó que el "prudente paso" que ha dado la Administración Bush servirá para solucionar los problemas de liquidez de General Motors y Chrysler. "La industria del automóvil es altamente interdependiente, y un fallo en uno de nuestros competidores podría tener un efecto en cadena que pondría en peligro millones de empleos y dañaría aún más la debilitada economía de Estados Unidos", afirmó.

Al mismo tiempo, el presidente de la firma del óvalo recordó que su empresa ha presentado un plan al Congreso en el que se recoge que logrará volver a ser rentable en 2011, para lo que pondrá en marcha una agresiva estrategia de reducción de costes.

"Ford tiene un exhaustivo plan de transformación que asegurará nuestra viabilidad en el futuro, como se muestra en la rentabilidad lograda en el primer trimestre de 2008", indicó Mulally.

El Gobierno estadounidense destinará una inyección de 17.400 millones de dólares (12.500 millones de euros) a la industria automovilística del país. Este apoyo consiste en préstamos inmediatos por un importe de 13.400 millones de dólares (9.640 millones de euros), más una línea adicional de 4.000 millones de dólares (2.900 millones de euros), si los fabricantes cumplen con sus compromisos en los próximos dos meses.