Nueva tasa

Los transportistas pagarán por usar las carreteras francesas

La decisión del Gobierno francés de cobrar a partir del 1 de enero de 2011 una tasa por el uso de su red viaria ha caído como un jarro de agua fría entre los transportistas españoles. La medida afectará a 20.000 empresarios, a los que pasará una factura de 50 millones de euros.

Nicolas Sarkozy ha venido a introducir un nuevo elemento de incertidumbre en el ya de por sí revuelto panorama del sector español del transporte por carretera. El Gobierno francés ha anunciado su intención de empezar a cobrar a partir del 1 de enero de 2011 una tasa a todos los vehículos pesados de transporte de mercancías que circulen por su red viaria, en concepto de pago por ser agentes contaminantes y por el desgaste de las infraestructuras.

La medida impacta de forma directa sobre 21.280 empresas de transporte españolas, que son las que disponen de licencia para operar a nivel internacional, según los datos del Ministerio de Fomento, y que disponen en virtud de la misma fuente de una flota de 107.777 vehículos para realizar esos desplazamientos.

Por lo que ha trascendido del proyecto gubernamental francés, la tasa obligaría a pagar un canon por kilómetro a todos los vehículos que circularan por sus carreteras, del mismo modo que ocurre en otros países centroeuropeos como Alemania. El Gobierno federal ingresa, de media, 15 céntimos por cada kilómetro que un vehículo con carga útil superior a las 3,5 toneladas recorre en su red viaria.

Tomando como referencia el modelo alemán, Fenadismer ha estimado que cada excursión por tierras francesas le saldrá a los transportistas españoles por unos 250 euros. Una cantidad nada despreciable si se tiene en cuenta que Francia es inevitable puerta de entrada de la mercancía española en su pulso competitivo al resto del mercado europeo y que los datos oficiales certifican ocho millones de transportes transfronterizos al año y 19,5 millones de toneladas enviadas.

Oposición política y sectorial

El Gobierno ya temía hace años que esto pudiera pasar y el Ministerio de Fomento realizó un informe en 2003 (con datos de 2001), que concluyó que la imposición de una tasa de esta naturaleza en el país vecino pasaría al sector del transporte de mercancías español una factura superior a los 50 millones de euros.

Desde el sector se acepta esta estimación, pese a que el tráfico entre ambos países se ha incrementado un 40% en el último lustro. 'Con la crisis habrá menos desplazamientos y aquella estimación puede ser bastante aproximada a la real', conceden desde Fenadismer.

En cualquier caso, el sector estima que es un coste poco asumible en las actuales circunstancias. 'El momento es inoportuno y contrario al interés general de un país periférico como España', proclaman desde CETM, elevando la problemática al espacio político.

'El 85% de las mercancías que salen de España lo hacen en camión. Si aumentan nuestros costes, la fruta, la verdura o el textil español será más caro y, por tanto, menos competitivo', razonan desde la Asociación de Transporte Internacional por Carretera (Astic).

El sector confía en que el Gobierno español pueda detener esta iniciativa.

El sector se rebela contra los pagos 'por desgaste'

'El transporte por carretera paga sobradamente por lo que desgasta las infraestructuras. Paga los peajes; paga más impuestos que cualquier otro modo de transporte; e incluso paga los costes medioambientales por medio de la norma Euro 5'. Esta es la conclusión que extrajo la Universidad Politécnica de Madrid cuando estudió los costes fiscales y de otro tipo que soporta el transporte por carretera frente a otros modos. E ilustra perfectamente lo que es el sentir del sector. 'El transporte ya paga por el uso de las infraestructuras. No tenemos por qué pagar por la ineficiencia de los otros modos', subrayaba recientemente el presidente de Astic, Pere Padrosa, en declaraciones a una publicación sectorial.

La indignación del sector viene de la directiva europea sobre la llamada euroviñeta, una tasa que Bruselas habilita a cobrar a los vehículos pesados de transporte de mercancías en concepto de desgaste de infraestructuras. 'Pero, ¿por qué sólo al transporte pesado de mercancías? ¿Por qué no al de viajeros o al transporte ligero?', se pregunta Juan José Gil, de Fenadismer.

'El trato que se dispensa a este sector es discriminatorio', dicen, desde CETM, la patronal más representativa del sector del transporte de mercancías. 'Europa incluso pretende hacernos pagar los costes de congestión, cuando los camiones no provocamos un sólo atasco. ¡Si ni siquiera se nos permite circular esos días!'.

Para defenderse esgrimen sus propios argumentos. Proclaman que son los que más impuestos pagan por carburantes y motivos medioambientales, los que menos subvenciones públicas reciben y, aún así, los más rentables. 'Si el principio es, quien desgasta, paga, debería empezar a cobrar a los vehículos particulares', remachan.