ANÁLISIS

No se repetirá la crisis del 29

En situaciones de incertidumbre tendemos a mirar al pasado en busca de referencias. Hasta el verano, aunque la situación era complicada, la discusión predominante era sobre si el problema era el crecimiento o la inflación. Tras la quiebra de Lehman, el desapalancamiento del sistema, que hasta entonces se estaba produciendo de forma más o menos ordenada, se aceleró, llevando el debate a si nos enfrentamos a una recesión o a una depresión.

El deterioro económico ha sido tan rápido y violento que al echar la vista atrás nos hemos quedado sin referencias en la historia reciente, y el recurso ha sido comparar la situación actual con la depresión del 29.

Nos encontramos en medio de una recesión muy severa, probablemente la peor desde la Segunda Guerra Mundial. Pero esto no es la crisis del 29. No hay ninguna razón por la que las crisis deban seguir el patrón establecido en otras anteriores. De la misma manera que las crisis del 29, 73 u ochentas tuvieron lugar sin fijarse en sus predecesoras, la actual tendrá vida propia.

El desencadenante de la crisis del 29 fue, al igual que ahora, el exceso de apalancamiento. Pero entonces se endureció la política monetaria, se dejó que los bancos cayeran, provocando la quiebra del orden de 9.000 entidades, que sin fondo de garantía de depósitos significó que los clientes lo perdieran todo, iniciando una espiral deflacionista en la que el paro alcanzó el 25%, la producción industrial cayó un 50% y la Bolsa, un 80%.

Como señaló Milton Friedman, lo que podía haber sido una recesión sin más, acabó siendo la Gran Depresión por una serie de errores de política monetaria. El propio Bernanke, que destaca precisamente en el estudio de dicha crisis, en un discurso con motivo del 90 cumpleaños de Friedman, hablando en nombre de la Fed le decía: 'tienes razón, lo hicimos. Pedimos disculpas. Pero gracias a ti no lo volveremos a hacer'.

Y dicho y hecho, Bernanke se ha puesto manos a la obra y si es preciso incluso arrojará dinero desde los helicópteros. El desenlace es incierto, pero lo que está claro es que el 29 no se repetirá.

Joaquín Casasus. Socio director de Abante Asesores