Cambio climático

La UE acuerda cubrir el 20% de su consumo con energías renovables en 2020

Las fuentes renovables aportarán el 20% de la energía que se consuma en la UE en 2020. La presidencia francesa de la Unión Europea y la Eurocámara pactaron ayer este primer objetivo obligatorio dentro de la directiva sobre energías renovables y lucha contra el cambio climático. Todavía debe ser ratificada por los líderes europeos en la cumbre que se celebrará en Bruselas esta semana.

España tendrá que duplicar la contribución actual de las energías renovables al consumo energético nacional para alcanzar este objetivo del 20%, que para España coincide con el objetivo medio comunitario. En 2005, la contribución era del 8,7%.

La norma fija los objetivos obligatorios que debe alcanzar cada Estado miembro para garantizar que la UE cumpla su compromiso de lograr una cuota del 20% de energías renovables sobre el total del consumo de aquí a 2020.

Al tiempo que se determinaba este objetivo obligatorio para los países, la Eurocámara también pactó ayer la redacción de la cláusula de revisión de esas metas, tal y como pedía Italia. Finalmente, la revisión se llevará a cabo en 2014 pero sólo para mejorar la eficiencia de los mecanismos de cooperación entre los Estados miembros. En ningún caso podrá utilizarse esta revisión para cuestionar la meta del 20%.

Con esta aprobación, se reducen los temas pendientes que llegarán abiertos al pleno del Consejo Europeo. Los más importantes que aún no están solucionados son qué hacer para evitar deslocalizaciones de empresas a países de fuera de la UE que apliquen criterios menos estrictos de lucha contra el cambio climático, las denominadas fugas de carbono, y cómo compensar a los países de la ampliación por recortar las emisiones.

Coche eléctrico

El compromiso de ayer respalda el objetivo de utilizar al menos un 10% de energías renovables en el sector del transporte de aquí a 2020. Se primará a los biocarburantes de segunda generación y a la electricidad renovable para coches eléctricos.

Para que los biocarburantes de primera generación puedan contabilizarse en este objetivo deberán suponer una reducción de las emisiones de CO2 de al menos un 35% en comparación con los combustibles fósiles.