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Europa, a la zaga de EE UU y Asia en la televisión por móvil

El negocio en el Viejo Continente ha chocado con las barreras legislativas.

Europa sigue sin encender la televisión por móvil. Después de casi tres años esperando la llegada del estándar DVB-H, que permite retransmitir la señal audiovisual a un terminal sin usar la red 3G, la realidad es tan clara como amarga para la industria: habrá que seguir esperando. En España hasta mediados del 2009, cuando la CMT podría adjudicar por fin las licencias. En Alemania, Italia o Finlandia, donde ya se han adjudicado, el servicio fracasa o no convence al usuario.

Muchos de estos países miran de reojo a EE UU. Allí el desenlace podría ser diferente. Verizon y AT&T ofrecen televisión por móvil desde marzo de 2007 y mayo de 2008 respectivamente, con el estándar MediaFlo, competidor de DVB-H en Europa. Qualcomm, el fabricante de chips e infraestructura propietaria de MediaFlo, ha logrado una cobertura del 35% de la población del país. Llegarán al 45% a final de año y al 65% en 2009.

Chem Assayag, responsable de MediaFlo en Europa, afirma que 'con el 50% de cobertura nacional ya es posible definir nuevos esquemas de publicidad y crear un producto que interese a todos'. El capricho no sale barato para el consumidor: 15 dólares al mes por 12 canales. Las operadoras aún no han publicado cifras pero ComScore calcula que hay 1,8 millones de clientes, apenas el 1% del total de usuarios de telefonía. Lo positivo es que la iniciativa ha superado numerosos escollos regulatorios en Europa.

En Asia sucede lo contrario: hay usuarios de sobra pero no existe modelo de negocio. En Corea del Sur, donde usan el estándar DMB, 13 millones de terminales están equipados para recibir la señal de televisión digital terrestre (TDT). El problema es que es gratis y operadoras, canales y anunciantes no se ponen de acuerdo en cómo rentabilizarlo. Ocurre lo mismo en Japón, donde 30 millones de terminales se fabrican de serie con el recibidor 1seg, que permite sintonizar la señal televisiva sin pagar.

La pregunta es qué ocurrirá en Europa, donde no hay ni abonados ni plan de negocio en marcha. Para algunos expertos, el obstáculo ha sido regulatorio. 'Viviane Reding (comisaria europea de Sociedad de la Información) ha impuesto el estándar DVB-H sin tener en cuenta los requerimientos de las operadoras en cada país' explica Windsor Holden, analista de Juniper Research. 'El modelo de negocio para DVB-H es, cuando menos, precario: invertir cientos de millones de euros para recuperarlos, en el mejor de los casos en cinco años. Eso sin contar con la creciente competencia de teléfonos que reciben gratis la señal de TDT. Cada vez tiene menos sentido', dice.

A excepción de Italia, donde Hutchison, Vodafone y TIM han captado un millón de clientes en su oferta de pago de DVB-H, el resto de iniciativas ha decepcionado. En Alemania el lanzamiento embarrancó al promocionar los operadores móviles que recibían gratis la señal de TDT. En Suiza sólo hay 5.000 suscriptores. En Holanda 10.000. Austria acaba de llegar al 53% de cobertura de DVB-H de la población. En Reino Unido y Francia, al igual que en España, las licencias aún no se han adjudicado.

Ante tal situación, las operadoras españolas no lo ven claro. 'La estructura de prestación del servicio no está definida y las condiciones macroeconómicas no acompañan. Además, la vinculación a una única tecnología es algo del pasado. DVB-H es sólo una posibilidad para ofrecer contenidos audiovisuales sobre la marcha, pero no es la única' explican fuentes de Telefónica. En Vodafone, coinciden: 'Analizaremos en su momento si decidimos participar en las licencias de DVB-H. Con la tecnología actual podemos cubrir las necesidades de la demanda', dice Eduardo Jiménez, responsable de Televisión por Móvil de la operadora.

Movistar, Vodafone y Orange ofrecen desde 2007 televisión móvil a través de su red 3G. A falta de un estándar específico de retransmisión (broadcast) como DVB-H o MediaFlo, son servicios de streaming que ocupan la red celular. Por un precio de entre cinco y siete euros es posible acceder a decenas de canales y vídeos. El problema: la calidad de imagen es sensiblemente menor, la posibilidad de interacción se reduce y, sobre todo, la red 3G puede colapsarse. 'La principal barrera es de calidad y capacidad. En eventos masivos como partidos de fútbol el streaming simplemente no funciona' asegura Holden. Entre las tres operadoras han conseguido 290.000 suscriptores en España.

José Antonio Guzmán, director de Televisión Convergente en Orange, ve las tecnologías de retransmisión como complementarias. Pero advierte de las consecuencias en los retrasos regulatorios. 'Abren las puertas a tecnologías alternativas, como recibir la señal TDT en el terminal. El problema de DVB-H es decidir quién paga por la infraestructura y buscar acuerdos de negocio'.

Precisamente Qualcomm busca abrir esas puertas para introducir MediaFlo en Europa. En Reino Unido ha comprado el espectro y realizado pilotos con BSkyB. Assayag lo admite: 'Ha habido mucha decepción estos años, creemos que hay hueco para que alguien como nosotros tire del mercado'. Al final, la convivencia de estándares y modelos podría ser la única salida para desatascar el servicio en el Viejo Continente.

Oportunidad publicitaria

La publicidad podría ser la pieza clave en la creación de un plan de negocio viable en la televisión por móvil. Aunque, poner de acuerdo a agencias de medios, anunciantes, operadoras y canales de contenidos requerirá primero una masa crítica de abonados en torno a la segunda pequeña pantalla. Los 300.000 suscriptores en España a la televisión vía 3G son insuficientes. Se necesitarían al menos 10 veces más para que las inversiones fuesen rentables.

'Para lograr una adopción masiva se debe optar por tecnologías de retransmisión, no vía 3G, y por ingresos publicitarios', dice José Luis Núñez, fundador de Zentym, start-up madrileña que espera beneficiarse en el futuro del servicio. La firma ha diseñado una plataforma que permite servir anuncios personalizados a cada suscriptor mientras ve sus programas favoritos.

'La idea es trasladar el modelo de internet, donde se pueden diseñar campañas dirigidas y medir la interactividad, a la televisión por móvil. Será lo que genere una oferta gratuita y rentable' asegura Núñez. Aún así, no parece que el 2009 vaya a ser, tampoco, el año de la consagración. 'Dada la crisis' opina Windsor Holden, 'lo primero que recortarán los usuarios serán caprichos como ver el fútbol en su teléfono'.