COLUMNA

Tajo al monstruo de la deflación

El gran recorte de los tipos de interés decidido ayer por los bancos centrales británico y europeo es tan esencial como el colosal recorte hecho el mes pasado, e igualmente tardío.

El Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo están al menos atacando al monstruo de la deflación que ellos ayudaron a crear. Los recortes de ayer no serán los últimos, y los tipos llegarán al 1% -quizá incluso a cero a mediados de 2009, si el deterioro económico persiste-.

Europa se está enfrentando a una suerte de Frankenstein deflacionario que tiene tenazmente Japón. El recorte de ayer es apropiado, pero ninguno de los que establecen las políticas monetarias en Europa occidental pueden sentirse orgullosos. Al fallar en la percepción de que la deflación, y no la inflación, era la amenaza económica real, han actuado más tarde que la Fed estadounidense, que inició los recortes de tipos en enero.

Tampoco pueden los bancos de Europa central escapar de la culpa por el monstruo deflacionario al que el mundo se enfrenta ahora. Ellos ayudaron a crearlo. El Banco de Inglaterra tenía que haber actuado para frenar los precios de la vivienda, así como la Fed nunca debió haber permitido que avanzara el boom inmobiliario. El BoE podría reivindicar que su decisión no es para frenar la inflación de precios de los activos, sino que debe mirar más allá de la inflación y la deflación que los booms desbocados eventualmente causarían.

El BCE también mantuvo sus tipos de interés demasiado bajos de 2003 a 2006, ayudando a alimentar burbujas inmobiliarias en España e Irlanda, así como un excedente en la economía europea y mundial. La burbuja global de los precios de las materias primas que distrajo a los bancos centrales de la inminente amenaza deflacionista fue también en gran parte creación propia, resultado de los excesivamente bajos tipos de interés.

Tristemente, el movimiento ahora no va a ser rápido en la ayuda. En Europa, los mercados de crédito están ahora detenidos y la efectividad de las políticas monetarias está comprometida. Pero el intenso recorte de los bancos centrales era, para aquellos mercados, una cirugía vital que al menos hace la curación posible. La carga de la deuda de consumidores y empresas se aliviará. Ayudará un poco a las viviendas y mercados de valores. Los recortes no son la cura, pero sin ellos, y más que seguirán, la cura no es posible.

Por Ian Campbell

NUEVO RUMBO

Credit Suisse era uno de los últimos defensores de la idea de que el futuro de la banca de inversión podría estar en reducirse sólo ligeramente, con menos negocios de riesgo de los que tenían durante los años go-go. Nada más. El banco suizo se ha despertado a la realidad de que los desafíos a los que se enfrenta la banca de inversión necesitan una respuesta radical. La causa, las pérdidas de alrededor de 3.000 millones de francos suizos en octubre y noviembre. Su decisiva respuesta es encomiable: una masiva reducción de personal en la banca de inversión, y el indiscutido cierre de las líneas de negocio de más riesgo.

En julio, CS había defendido su estrategia de expandirse en banca de inversión. Sorprendentemente, los empleados en banca de inversión crecieron algo el pasado año. Pero la expansión contracíclica ha sido vista como imposible de defender. En la segunda mitad de 2008 se ha visto a bancos de inversión reconocer por fin que los accionistas y los reguladores no tolerarán otra vez actividades de riesgo que generen ingresos gigantes cuando el capital y la liquidez eran baratos y abundantes.

UBS ha detallado un nuevo programa para sus estrategias de banca de inversión que parece eliminar totalmente riesgos. Incluso el relativo ganador JPMorgan ha sacado el hacha en sus agencias negociadoras.

Brady Dougan, el consejero delegado de CS, era una solitaria voz diciendo que lo peor tenía que venir para los bancos de inversión cuando el sentimiento cambió brevemente a positivo después del colapso de Bear Stearns. Incluso, él ha dado también la impresión de verse pillado por los acontecimientos de este año. Los buenos resultados del primer trimestre tuvieron que ser reformulados siguiendo la urgencia de las posiciones de negociación erróneas. Las pérdidas del tercer trimestre, otra vez en banca de inversión, han eclipsado rápidamente su orgullosa presentación de resultados del segundo trimestre.

El anuncio de ayer es sin embargo una buena noticia. Puede ser un plan B, pero no es un trabajo riguroso. CS dice que los ingresos de su banco de inversión podrían haber sido de 10.900 millones de dólares al menos este año bajo el nuevo modelo. Además, CS permanece bien capitalizada.

Cuando disminuyan los caminos equivocados, la acción más prudente es volver, como Dougan ha hecho. æpermil;l debe ahora seguir su nuevo rumbo.

Por Christopher Hughes