No se olvide...

La correcta actitud al volante

La seguridad al volante depende tanto del buen estado del vehículo como de la actitud del conductor. Antes de un viaje siempre hay que comprobar la presión de los neumáticos y el nivel del aceite y del liquido anticongelante.

Una vez en marcha conviene circular a bajas revoluciones hasta que el motor coge temperatura, con el fin de alargar la vida de éste. Los acelerones en frío son muy perjudiciales. En los automóviles con motor turbo también es recomendable que, al efectuar una parada tras salir de una autopista, esperemos un minuto antes de apagar el motor para refrigerar el turbo.

La actitud a la hora de conducir debe basarse en la concentración, la anticipación, la tolerancia respecto al resto de conductores, la conducción suave y uniforme y una buena posición al volante. Este último punto parece obvio, pero se descuida con frecuencia. Una vez abrochado el cinturón, las dos manos deben permanecer siempre en el volante y en posición correcta.

Hay que evitar meter la mano por dentro, algo que hacen muchos conductores por comodidad y puede ser perjudicial en situaciones de emergencia, porque limita la capacidad de giro. Además, hay que coger el volante por fuera, moviendo las manos con coordinación, velocidad y precisión, y la espalda debe ir recta y completamente apoyada sobre el respaldo.