Diario de a bordo

Un mercado sin término medio

La confusión se instala en los parqués.

La zarina María Feodorovna fue la esposa del Alejandro III. En aquella época ya tenían los zares la mala costumbre de mandar condenados a Siberia. Había un disidente por el que la zarina había llegado a sentir una profunda simpatía, que había ocultado a su marido. Tras varias vicisitudes el disidente fue condenado a ser desterrado a Siberia. Cuando María se enteró decidió influir para que fuera condenado a un castigo menos duro. Pero el que tenía que decidir si había perdón o no era el zar que, inflexible, firmó una orden en la que decía: 'Perdón denegado, destierro a Siberia'.

La zarina, que no se fiaba de su marido, sobornó a un mensajero de palacio y consiguió el documento. Añadió una sola coma. El preso salvó su vida: 'Perdón, denegado destierro a Siberia'.

Llevamos varios días con el mercado sumido en la ceremonia de la confusión. Hemos dado todos los bandazos del mundo. Había días de condena bajista, pero al día siguiente alguien cambiaba la coma de sitio: 'Perdón, denegado desplome'. Cada día un bandazo, y dentro de las sesiones peor aún; los cambios de dirección en la jornada son constantes. La volatilidad sigue en máximos históricos y el mercado intratable, por lo que el mejor consejo que se puede dar es seguir fuera. Sea uno alcista o bajista puede perder mucho en un día.

En el gráfico de hoy, del futuro del Dax, podemos ver algunas cosas interesantes. Al margen de la terrible volatilidad, que queda reflejada en los constantes cambios de color de las velas, podemos ver una clara figura de hombro-cabeza-hombro invertido. Otra cosa es que se confirme o no, pero si lo hace rompiendo la línea clavicular, dibujada en color azul, la subida podría ser espectacular. En cambio, como se siga bajando la caída puede ser muy severa. Parece que ya no hay puntos medios ni el mercado anda dispuesto a hacer prisioneros, o rebotamos o nos caemos, y sea cual sea la decisión a adoptar lo hará muy violentamente.

Es muy importante que leamos el mensaje en código que nos manda el mercado todos los días. Los papelones que se meten cada vez que se sube un poco son apabullantes, y la presión bajista es muy intensa en determinados momentos. Sin embargo, repentinamente parece desaparecer. ¿Es que no se ha descontado ya más que de sobra la mala situación económica y de beneficios? Hay otras razones que no tienen que ver con estas.

Las causas son muy claras. La primera, que los fondos siguen necesitando vender para pagar los reembolsos y, además, sus propias ventas generan un círculo vicioso, porque asustan más a los inversores, que piden más reembolsos y así sucesivamente.

La segunda causa, destacada por algunos analistas, es el hecho de que hay muchas instituciones que necesitan cash; atrapadas en otros activos que no tienen liquidez, como bonos, inmuebles, y todo tipo de cosas, y que tienen que conseguirla vendiendo acciones en la Bolsa, que a pesar de todo es la única que sigue teniendo liquidez. La falta de visibilidad es total y cualquier cosa es posible en los próximos días, para bien o para mal. Mejor ver los toros desde la barrera, fuera de mercado.