A fondo

La banca española frena el negocio, pero elude el huracán

Los resultados de la gran banca tienen dos figuras, como las monedas. La cara es que, al contrario que muchos de sus homólogos europeos y estadounidenses, los mayores grupos financieros españoles siguen operando con normalidad. Y la cruz, que las magnitudes que anotan hasta septiembre muestran un deterioro de sus negocios.

Mucho ha llovido en el tercer trimestre de 2008. Demasiado. Al otro lado del Atlántico, han desaparecido de escena Lehman Brothers e Indymac, las dos mayores hipotecarias de EE UU -Freddie Mac y Fannie Mae- han sido nacionalizadas; Merrill Lynch ha pasado a manos de Bank of America, mientras que parte de Washington Mutual ha sido absorbida por JPMorgan. En la orilla europea las turbulencias tampoco han sido pocas. Fortis y Dexia han sido rescatados por los gobiernos del Benelux, y Glitnir Bank por el Ejecutivo islandés. En Reino Unido se anunció la fusión de Lloyds TSB y HBOS.

æpermil;ste ha sido el contexto en el que han debido desenvolverse las entidades nacionales durante julio, agosto y septiembre. Fuera quedan los acontecimientos de octubre, entre los que figuran los planes de rescate bancarios puestos en marcha en las capitales de todo Occidente. Por eso tiene mérito que en España la banca todavía opere con normalidad.

Pero esto no impide que los cinco grandes grupos del país tengan su propio rosario de preocupaciones, como atestiguan sus cuentas. En los primeros nueve meses del ejercicio ganaron un 1,69% menos que en el mismo periodo del año anterior, hasta 15.090 millones de euros. En este descenso han incidido la disminución de las ganancias logradas por la venta de participaciones industriales -que en 2007 fueron particularmente jugosas-, el incremento de la morosidad y la consecuente necesidad de incrementar las provisiones, así como cierta ralentización del negocio típico derivada de la crisis económica.

æscaron;nicamente Santander y BBVA registran ya incrementos de dos dígitos en los márgenes de intermediación, ordinario y explotación; si bien la mayor parte de sus negocios proviene de fuera de España. En el caso de Caja Madrid, algunas de estas variables llegan a retroceder.

La evolución de los préstamos también tiene poco que ver con la que se venía dando en los últimos años. Hasta septiembre, los cinco grandes tenían prestados 1,3 billones de euros, apenas un 7,15% más que un año antes.

La sequía del mercado interbancario ha obligado a las entidades a agudizar el ingenio y tratar de conseguir la mayor cantidad de fondos posible de sus clientes. Así, los recursos de sus usuarios en balance crecieron en los primeros nueve meses un 5,35%, hasta situarse en 1,4 billones.

Al tiempo que la financiación a instituciones y particulares se frena, la morosidad avanza rauda. En Caja Madrid se ha quintuplicado en los últimos 12 meses (de 0,7% a 3,57%); en La Caixa se ha multiplicado por cuatro (0,4% a 1,69%), mientras que los impagados se han triplicado en Caja Madrid (0,7% a 3,57%) y los negocios españoles de Santander (0,51% a 1,5%) y BBVA (0,66% a 1,86%). Los principales directivos del sector prevén que los impagados continúen aumentando con intensidad hasta el primer semestre de 2009 y de forma más moderada en 2010.

De momento, los fallidos están deteriorando a ojos vista las tasas de cobertura de las entidades. En Banco Popular ha pasado del 233% al 86%, en Caja Madrid del 239% al 60% y en La Caixa ha menguado del 371% al 106%. Las divisiones nacionales de Santander y BBVA también se resienten. El primer grupo ha visto como menguaba su colchón en España frente a impagados en el último año del 303% al 129%, mientras que en el segundo ha pasado del 261% al 97%.

En términos generales, las entidades españolas mantienen el tipo mejor que sus pares extranjeros, como demuestran su core capital. Aún así, esto no ha impedido que los bancos españoles también acusen en sus cotizaciones el actual periodo de vacas flacas. Santander se ha dejado en lo que va de año un 48%, BBVA otro 50% y Popular un 45%.