Hacia un nuevo orden financiero

El sector financiero occidental pierde 2,2 billones de euros en 15 meses

Las pérdidas de los bancos, aseguradoras y fondos debido a la crisis financiera se han doblado entre abril y octubre, y alcanzan ya los 2,2 billones de euros. Son datos del Banco de Inglaterra, que defiende en un informe la necesidad de reformar drásticamente el sistema financiero mundial.

En agosto de 2007, la palabra subprime empezó a ponerse de moda. 15 meses después, la crisis causada por esas hipotecas de alto riesgo se ha extendido por todo el planeta y ha hecho tambalearse a algunas de las mayores entidades del mundo. Las pérdidas sufridas por los bancos, aseguradoras y fondos de inversión ascienden ya a 2,2 billones de euros, y se han doblado entre abril y octubre.

Son datos del informe sobre Estabilidad Económica publicado ayer por el Banco de Inglaterra, que recoge las pérdidas sufridas por las instituciones financieras hasta el 20 de octubre de este año, debido a la depreciación de activos y la descapitalización bursátil. Según sus cifras, estas pérdidas han pasado en EE UU de 588.300 millones de euros en abril de este año -fecha del último informe del Banco de Inglaterra- a 1,2 billones. En Gran Bretaña, esta cifra se ha duplicado desde los 78.500 millones de abril a los 153.000 actuales. En la zona euro, las pérdidas del sector financiero han subido en seis meses de 344.000 millones a 784.600.

En este documento, el Banco de Inglaterra repasa las causas de la actual crisis, analiza las medidas de rescate adoptadas para combatirla y trata de prever la situación futura a corto y medio plazo. Según comenta, 'los recientes sucesos han puesto de manifiesto la necesidad de repensar internacionalmente unas garantías adecuadas frente al riesgo sistémico, incluyendo el desarrollo de unas macropolíticas de supervisión'. Entre otras medidas, propone endurecer los ratios de capital mínimo y las exigencias de provisiones que deben tener las entidades.

La institución británica elogia los planes de rescate de los diferentes Gobiernos para inyectar liquidez y devolver la confianza al sistema. El informe también desglosa las sumas desembolsadas por Gran Bretaña, EE UU y la zona euro para rescatar a las entidades. En total, los Gobiernos han utilizado (o prevén hacerlo) 1,8 billones en inyecciones de liquidez o compras de activos. Sin contar los fondos de garantías de depósitos, el Ejecutivo de George Bush ha dispuesto más de 700.000 millones de euros, a través del Plan Paulson, para ayudar al sector. Gran Bretaña ha aportado casi 500.000.

Los planes de rescate elaborados por los países de la eurozona durante el mes de octubre suman 613.700 millones de euros. Alemania ha sido el país que más ha invertido en su sector bancario, con 130.000 millones en inyecciones de capital, 50.000 de los cuales fueron a parar al banco hipotecario HypoReal Estate. Le sigue Holanda con 46.800 millones destinados principalmente a Fortis e ING. España ha previsto el desembolso de 50.000 millones para ayudar a su banca.

El Banco de Inglaterra estudia además las implicaciones de la caída del mercado de la vivienda en Reino Unido. Según destaca, la bajada en los precios de los hogares podría causar que el coste de la propiedad de una de cada 10 personas con hipoteca -1,2 millones- sea menor que el crédito suscrito para comprarla. Para esta institución, esto se debe a la excesiva expansión de la banca en la época de bonanza. En 2001, los niveles de préstamo eran similares a los de los depósitos, mientras que en el primer tercio de 2008, la diferencia entre los primeros y los segundos era de 950.000 millones.

'Hedge funds' y aseguradoras, en el punto de mira

Los hedge funds, las aseguradoras y los mercados emergentes pueden ser los próximos focos de inestabilidad, según el Banco de Inglaterra. Su informe observa que el desapalancamiento de los fondos de alto riesgo, necesitados de liquidez, está provocando en parte las pronunciadas caídas de los mercados de las últimas semanas. Además, el valor de las inversiones de las aseguradoras puede caer por debajo de los requerimientos de capital, y es posible que su calificación se vea rebajada. Y mercados emergentes como los de Europa del Este empiezan a necesitar la ayuda del FMI.