Hacia un nuevo orden financiero

La demanda global de dólares lleva al euro al mínimo en dos años y medio

La condición mundial del dólar como valor refugio ha arrastrado la cotización del euro a su nivel más bajo en dos años y medio. La moneda de los Quince llegó a cotizarse ayer a 1,233 dólares, aunque luego se recuperó hacia cotas de 1,25. Los expertos advierten que la volatilidad será extrema en los próximos meses.

El final de un ciclo alcista que comenzó a finales de 2005 está siendo mucho más abrupto de lo esperado. El euro ya se ha depreciado casi un 22% contra el dólar desde el máximo histórico del pasado 15 de julio (1,6038 dólares por unidad). Una trayectoria que tiene todas las trazas de continuar en el corto plazo. 'La fuerza principal del mercado es desapalancamiento global del sistema', explica Keith Wade, economista jefe de la gestora Schroders. 'Los hedge funds y otras instituciones se están viendo obligados a devolver sus créditos, lo que les obliga a captar dólares de forma masiva', afirma Wade. 'No me sorprendería que la cotización del euro cayese por debajo de 1,2 dólares', añade.

En momentos de incertidumbre, el dólar vuelve a hacer valer su condición de puerto seguro (safe saven, en el argot bursátil) para los inversores. 'En este momento, más que la rentabilidad, se premia la seguridad de los activos', confirma Javier Ruiz-Peinado, gestor de ventas de Saxo Bank, que también apunta otras razones: 'Prácticamente todas las casas de liquidación realizan los pagos en dólares; los hedge funds, que suelen operar con un apalancamiento de 2,7 veces, han realizado inversiones ingentes en la caída del dólar, que explica los máximos del euro, y toda vez que ahora necesitan cerrar posiciones, están provocando una compra masiva de esta moneda contra todas las divisas. Por último, se ha originado un rescate extraordinario de fondos de las compañías estadounidenses en el extranjero'.

No en vano, el dólar está presente en el 86,3% de las operaciones de intercambio de divisas que se realizan en el mundo, según los datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, en sus siglas en inglés). El mercado mundial de divisas, el único que funciona 24 horas al día, siete días a la semana, mueve diariamente 3,47 billones de dólares (2,77 billones de euros).

El yen siguió ayer al alza pese a los rumores de una intervención concertada del G-7

'El dólar es un activo muy líquido, el más líquido de todos y en estos momentos de sentimiento global de pánico, todo el mundo busca liquidez', subraya José Manuel Villamor, director de inversiones la gestora A&G, que opina que la caída del euro también se debe a su exceso de valoración. 'En los últimos años ha habido una fortaleza ilógica, con un flujo de compras de euros por parte de muchas economías ligadas al dólar, que buscaban diversificar su composición de reservas'. Sólo Asia acumula más de un 50% de las reservas mundiales en divisas. 'Esto, unido al desapalancamiento provocado por el cierre global del grifo del crédito está llevando a que en dos meses se han desecho posiciones construidas durante los últimos cuatro o cinco años', completa el responsable de A&G.

En este convulso mes de octubre, el dólar se ha apreciado significativamente contra todas las grandes monedas del mundo. Así, el franco suizo ha perdido un 2,8%; la corona danesa, un 10,7%; el euro, un 10,8%; la libra esterlina, un 11,9%; el real brasileño, un 14,9%; el peso mexicano, un 18,2% y el rand sudafricano, un 23,2%. La gran excepción es el yen japonés. La moneda nipona se ha apreciado un 13,1% y nada menos que un 26,6% contra el euro.

'El movimiento del yen forma parte del mismo cuadro de desapalancamiento global. Está teniendo lugar un fuerte movimiento de repatriación de yenes y además forma parte del carry trade clásico, que obliga a repagar los yenes', expone Sasha Evers, director general de Mellon BNY Am para España y Portugal. El carry trade es una estrategia que consiste en endeudarse en la moneda que tiene el tipo de interés más bajo (el de Japón es del 0,5%) para comprar activos en otra moneda con tipos más altos, como por ejemplo el dólar o el euro. En el momento en el que el rendimiento de estos activos empieza a fallar o el yen cambia de sesgo y comienza a fortalecerse, los inversores de carry trade cierran posiciones en masa para minimizar pérdidas, provocando paradójicamente que el yen se aprecie todavía más rápido.

Comunicado del G-7

Precisamente el grupo de los siete países más industrializados del mundo, el G-7, ha emitido un comunicado en el que expresa su 'preocupación' por 'la reciente y excesiva volatilidad del yen y sus posibles implicaciones adversas para estabilidad económica y financiera'.

En agosto, para comprar un dólar eran precisos unos 107 yenes; hoy hacen falta 93,8. Es el tipo de cambio más fuerte para la moneda nipona desde 1995. Respecto al euro, se precisaban 165 yenes por unidad y ahora basta con 117,8; es el cruce más favorable al yen de los últimos seis años. La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, desmintió ayer que el G-7 se plantee intervenir para enfriar la moneda, pero afirmó que el grupo 'respaldaría una posible intervención de las autoridades japonesas, aunque se trataría de una intervención exclusivamente de Tokio'.

Ventas indiscriminadas en los mercados emergentes

A la hora de la verdad, los balances saneados y las perspectivas sólidas de crecimiento de los países emergentes les han valido de bien poco a los inversores. Las Bolsas de Brasil, México y Argentina se han depreciado más de un 40% en lo que va año, en el caso de Buenos Aires el castigo se acerca al 60%. En Europa, la República Checa y Hungría también ceden cerca de un 60% y Rusia más de un 75%. El efervescente Shanghai cae ya más de un 67% y Seúl, un 50%.

'Un largo número de países emergentes han experimentado además un brusco descenso en el valor de sus monedas', resalta Alan Thompson, economista de la gestora SWIP. 'Este flujo de fondos desde los emergentes hacia los mercados desarrollados refleja una repatriación de activos hacia lugares que se consideran más seguros', añade Alan Thompson, que recuerda que las titulizaciones y los productos estructurados han permitido extender la crisis 'desde EE UU hasta lugares remotos'.

En lo que va de año, sólo el yuan chino ha conseguido apreciarse contra el dólar, al ganar un 6,6%. En este sentido, cabe recordar que EE UU ha presionado durante años a China para revaluase la moneda, cuya fluctuación sigue parcialmente controlada por el Gobierno. El real brasileño se ha depreciado un 21%, a pesar de la buena salud económica de la que presume el país suramericano. Otro tanto de lo mismo ocurre con la rupia india, mientras que el rublo ruso pierde un 9,9%. Se completa así el complicado cuadro de los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), llamados a liderar en un futuro no muy lejano la economía mundial. 'A medida que en los últimos años ha crecido la burbuja de crédito, todos los mercados vinculados han experimentado una fortaleza sin precedentes, particularmente los países emergentes. Ahora que todo el pánico ha cundido y todo el mundo busca la puerta de salida, el resultado es una excesiva volatilidad y se puede considerar que en las divisas de países emergentes también había una burbuja', resume Stuart Frost, de la gestora Threadneedle.

El castigo llega entonces en toda su intensidad. La prima exigida a los bonos del Tesoro mexicano a 10 años ha crecido un 27,3% en poco más de una semana. En el caso de la deuda brasileña, a pesar de tener grado de inversión, la prima se ha incrementado un 11% en una semana.