Aerolíneas

Futura asume su cierre

La aerolínea acumula una deuda de 40 millones y prevé doblarla

Del 'hemos conseguido un crecimiento excepcional', reflejado en la página web de la aerolínea balear Futura, al 'no veo ninguna posibilidad de futuro para la compañía', expresado ayer por el director de Recursos Humanos de la misma, Pere Torrens, no ha pasado mucho tiempo. Sin embargo, el giro que ha dado la aerolínea, que en 2007 facturó 334,6 millones de euros, en los últimos meses hasta llegar al concurso de acreedores presentado el pasado lunes parece haber sido su última maniobra.

Desde la propia aerolínea reconocen su situación de quiebra: tienen una deuda de 40 millones de euros tras una temporada que se supone alta para las compañías de vuelos chárter como Futura y en la que la compañía balear hacía literalmente su agosto. Además le esperaba un invierno mucho peor: pagar unos gastos de 45 millones en concepto de sueldos y mantenimiento según cálculos de la propia empresa.

El grupo Futura, que incluye la filial de carga Flyant, culpa al alto precio del crudo de todos sus males, aunque parte de los trabajadores acusan a una 'gestión fraudulenta' del desastre. La aerolínea que preside Román Pané considera que el 'el aumento desmesurado y especulativo del petróleo' ha situado a Futura 'en una situación muy difícil desde el punto de vista financiero', de forma que, fuera del concurso, 'le sería imposible cumplir sus obligaciones de pago con los proveedores'. Pero además, este año las aerolíneas son víctimas, en parte, de su propio boom. Las decenas de aerolíneas que han nacido o tenido una enorme expansión a lo largo de esta década al calor de la fiebre de las low cost, están volviendo a reestructurarse tal y como estaban antes de los altos precios del crudo, la sobreoferta de aerolíneas y el bajón de la demanda. Algo que también ha intentado hacer Futura.

En un último empeño por salvarse, y a pesar de haber presentado ya el concurso de acreedores, la directiva planteó un plan de viabilidad el mismo lunes por el que despediría a la mitad de su plantilla (600 de 1.211 empleados). Aviación Civil le pidió más avales, más aún después de la decisión de la dirección de la compañía de cesar todas las operaciones durante 24 horas para explicar a sus trabajadores el plan que pretendían llevar a cabo. Si no presentan dicho plan hoy ante Fomento, éste puede quitarles la licencia de explotación sin la cual no podrán volver a volar en España. Ellos mismos reconocen su derrota: 'No veo que se pueda hacer un plan de viabilidad. Ninguno de los elementos que se tendrían que dar se dan. No hay inyección de capital, no hay un acuerdo con los sindicatos y tampoco con las empresas de leasing alquiler con derecho a compra de los aviones', sentencia Torrens.

Esta última empresa, Gecas, ya les ha retirado 15 de los aviones que tenía bajo la fórmula de leasing. Comisiones Obreras, sin embargo, dice tener constancia de que les han dejado sólo con cinco aviones en la flota.

En su peor semana desde que naciera en 1989, Futura ha llegado a plantear que entrara un inversor extranjero, pero a día de ayer desde la propia empresa eran bastante pesimistas. Hace unos meses, cuando actualizaron su propia web, eran, por el contrario, muy optimistas: 'La empresa ha logrado rentabilidad y crecimiento por sí sola, sin financiación o préstamos bancarios'.

Un bulo sobre el inversor y un nuevo interesado

Durante casi 24 horas un grupo inversor australiano, Highbury Investments, estuvo en el punto de mira de los medios de comunicación porque, según la directora de relaciones externas de Futura, dicho grupo estaba interesado en comprar la filial de carga de la compañía balear, Flyant. No era cierto.

El Highbury de Futura es una sociedad del grupo que se encuentra inactiva según fuentes de la empresa. Iba a ser una filial de compra y venta de activos aeronáuticos pero nunca inició su actividad. Por tanto, nada que ver con el grupo inversor australiano que supuestamente estaba interesado en la deficitaria aerolínea.

Además de esta diversidad de opiniones, dentro de la propia aerolínea, existen muchas otras alrededor de la situación de Futura. Los sindicatos consideran que los directivos de la compañía están tratando de recolocarse en su filial de carga Flyant. La presentación de solicitud de concurso de acreedores, tal y como informó el Comité de Empresa a Efe, podría ser en realidad una 'maniobra' para conseguir más beneficios, dado que, de venderse Flyant, las condiciones para los trabajadores serían 'bastante peores' y se podría dar una 'selección de personal a la carta'. Los directivos niegan la recolocación aunque sí que han admitido que hay un inversor americano con actividad en Europa que está interesado, 'en cierta medida' en la filial de carga y pasajeros.

Factores claves de la quiebra

Futura acumula una deuda de 40 millones de euros hasta septiembre.

El número de pasajeros que volaron con la compañía descendió en julio un 22,2% respecto a 2007. Se situó en los 212.000.

Su empresa de leasing les retiró 15 de los 32 aviones que tenían. Los sindicatos dicen que sólo conservan 5.

El petróleo, al que culpan de su situación, llegó en julio a los 136 dólares por barril de Brent.