Petróleo

La caída del crudo empuja a las petroleras a zonas de mínimos del año

El Brent cotizó ayer en la frontera de los 100 dólares por barril y las petroleras le secundaron en sus caídas. La cotización de Repsol, que cayó ayer un 4,87%, marca mínimos desde enero de 2005.

El fuerte descenso del precio del crudo que se ha producido en estas últimas semanas repercute con fuerza en la cotización de las petroleras a ambos lados del Atlántico. El Brent se abate más de un 30% desde los máximos de 146 dólares el barril alcanzados en pasado 3 de julio y, en paralelo, las compañías del sector se derrumban: algunas marcan las cotizaciones más bajas del año y otras rondan las zonas de mínimos. Ninguna escapa a la tendencia.

Así, la francesa Total, que es considerada por los expertos como una de las empresas más sólidas del sector, cerró ayer a 44,18 euros -su nivel más bajo de 2008-, con un declive anual del 22,26%. Este comportamiento se repite en el caso de Eni y de Repsol. La italiana retrocede un 19%, mientras que el grupo que preside Antonio Brufau concluyó ayer la sesión bursátil a 18,95 euros, lo que supone una pérdida del 22,27% en 2008. Además, con el desplome de ayer del 4,87%, Repsol se coloca en su cotización más baja desde enero de 2005. También el grupo galo cotiza a niveles de abril de ese año

Sin llegar a marcar récord bajistas, pero en la misma línea, BP y Shell se desvalorizan un 17,5% y un 24%, respectivamente. Una situación similar se repite en los gigantes estadounidenses Exxon Mobil y Chevron, así como en la rusa Gazprom.

Si las compañías del sector se desmoronan cuando el crudo desciende, no siempre recogen con la misma fuerza la subida de los precios de los hidrocarburos. El aumento del coste de extracción y de los impuestos por parte de las naciones dueñas de los yacimientos justifican esa divergencia.

Además, ¿qué hay detrás de esta tendencia del petróleo? Para los expertos en estas caídas subyace la idea de que la debilidad económica de Europa y Estados Unidos se va a trasladar a China, India y otros países emergentes. Si las naciones ricas consumen menos, el resto del mundo producirá menos y se reducirán sus exportaciones. En definitiva, estiman que los emergentes no tirarán de las materias primas con la misma alegría que en los dos o tres últimos años. Desde el Deutsche Bank se apunta además a la debilidad de la demanda de productos petrolíferos por parte de los consumidores de EE UU.

Y no son únicamente los hidrocarburos. El cobre, el estaño y otras materias primas que evolucionan en función de la demanda industrial se debilitan con determinación. Por otro lado, la onza de oro, que suele cotizar a la inversa del dólar, bajó ayer hasta las 784 dólares la onza, con un retroceso próximo al 2%.