Cinco Sentidos

Estrategias para defenderse en las guerras de rumores

Ostentar un cargo público implica en muchas ocasiones el riesgo de exponerse a todo tipo de rumores o comentarios sin confirmar, en ocasiones directamente inverosímiles. Esta semana la ministra de Justicia francesa Rachida Dati confirmaba que está embarazada, pero que no quiere revelar la identidad del padre de su hijo. Poco después el medio marroquí L'Observateur declaraba abiertamente que el progenitor era el ex presidente del Gobierno español José María Aznar, quien envió un comunicado para desmentir la información y aclarar que sus abogados estudiaban el caso para emprender las acciones legales pertinentes. También otras figuras relacionadas con la política se han visto obligadas a desmentidos similares. Es el caso de Ségolène Royal, Vladimir Putin o la candidata republicana a la vicepresidenta de EE UU, Sarah Palin.

Cuando un personaje relevante se ve envuelto en una situación así, lo primero que hace es rodearse de asesores y buscar la mejor estrategia para responder. La mayoría de los expertos aconsejan en estos casos un asesoramiento legal, pero que vaya acompañado de la opinión de un experto en medios que analice la situación. 'Cada caso es distinto, cada medio tiene sus características y cada figura y el comentario que se le atribuye tiene sus peculiaridades. Desde los medios de comunicación, hacerse eco de rumores es ilícito, salvo que se haga a través de un reportaje neutral y citando la fuente, pero ha de estar todo contrastado', señalan fuentes de un importante bufete madrileño.

En ocasiones, emitir un comunicado desmintiendo el rumor amplifica el radio de conocimiento de dicho comentario y da pie a que se puedan publicar informaciones más amplias. Como explica Juan José Marín, catedrático de Derecho Civil, 'no hay obligación de tomar acciones legales', pero decidirse a hacerlo significa armarse de paciencia, puesto que normalmente los perjudicados han de esperar una media de entre ocho y diez años de procedimiento hasta que se obtenga una sentencia firme. 'De ahí la importancia de valorar previamente la consistencia del medio difusor, del bulo difundido y de las consecuencias personales para el afectado', añade Marín.

Pero lo cierto es que los rumores pueden dejar en una situación delicada al protagonista. Albert Roura, Codirector del Curso de Dirección Estratégica de la Comunicación de Esade, tiene claro que 'hay una aceleración preocupante de difamaciones, y hay que hacer frente a ese abuso'. Algunos rumores no pasan de meras anécdotas o simplezas, y es importante hacer la distinción. 'La prudencia, hasta ahora la principal recomendación, es aconsejable; guardar silencio y dejarlo pasar, pero en según qué comentarios', declara Roura, para quien las medidas legales han de ser la excepción y no la norma, pero que también admite que hay asuntos intocables ante los que hay que plantarse.

En cualquier caso, para publicar como cierto un comentario de este tipo, además de confirmar la veracidad, ha de tenerse en cuenta el llamado interés público de la información, que refiere a la relevancia pública del personaje. En el caso de cargos políticos en activo o de aquellos que una vez lo fueron, pero que continúan en primera línea, los expertos consideran que ese interés existe. Pero sin olvidar que la clave consiste en confirmar la realidad de la información.

Páginas web para atacar a los candidatos de EE UU

Barack Obama cuenta con una web creada por su equipo de campaña para prevenir y poder defenderse de los rumores, ataques y calumnias de los que pueda ser objeto. En la página se enlaza a quien lanza el rumor con la respuesta que lo desmiente con pruebas, si es posible.

Desde las mismas filas demócratas han comenzado una campaña también vía web criticando las ideas del otro candidato, el republicano John McCaine. En la página se encuentran desde eventos especiales para atacarle o noticias que le dejan en mal lugar hasta debates manipulados donde contrastan las opiniones de McCaine sobre ciertos temas antes de ser candidato y ahora.