Convención republicana en EE UU

McCain trata de recuperar su imagen de centrista republicano

Presentado por su esposa, Cindy, John McCain aceptó ayer la nominación a la candidatura para la presidencia por parte del partido republicano. Lo hizo con un discurso que abogaba por el fin "del rencor bipartidista" y rebajaba el tono de la crítica vertida contra los demócratas en la convención.

John McCain, junto a Sarah Palin, aceptó ayer la nominación a la candidatura
John McCain, junto a Sarah Palin, aceptó ayer la nominación a la candidatura

McCain tuvo que competir ayer con el multitudinario y elocuente discurso de Barak Obama hace una semana y con el de su propia candidata a la vicepresidencia, la ya popular Sarah Palin la noche anterior. Y el resultado, no fue favorable.

Su audiencia en el centro Xcel de Saint Paul recompensó con pocos aplausos una alocución que se centraba más en el pasado que en el presente, en la que se repetían muchas de las ideas más conocidas del ideario del partido, faltaban las bromas y la fuerza para conectar con su audiencia. Anderson Cooper, uno de los periodistas de la CNN, llegó a bromear que parecía como si McCain hubiera mandado a todos los escritores de discursos a trabajar con Palin y él se hubiera quedado solo trabajando en el suyo.

En su discurso, McCain recordó su dramático pasado como combatiente y prisionero de guerra. Una de cada 93 veces este ex militar utilizó la palabra fight (lucha o luchar). Sin embargo, pese a esa retórica, el candidato habló de cruzar las líneas que dividen a los partidos en Washington, tal y como lo ha hecho él durante sus más de 25 años como senador.

"He trabajado con los miembros de ambos partidos para arreglar los problemas que necesitaban solución. Así es como gobernaré siendo presidente. Extenderé mi mano a todo el que me ayude a poner a este país en movimiento de nuevo". Con estos propósitos y una postura mucho menos agresiva frente a Barack Obama que las que se han oído en la convención por parte de otros políticos, McCain trató de recuperar su imagen de centrista republicano y poco ortodoxo que durante esta convención y las primarias ha dejado de lado para conseguir hacerse con el voto de una base republicana muy conservadora y poco convencida de su liderazgo.

Con este mensaje y el de cambio, que lanzó primero Obama, McCain quiso apelar a los independientes que pueden ponerle las cosas difíciles si se ponen del lado demócrata. Y lo hace después de que la vicepresidenta que ha elegido, Palin, presentara el miércoles la imagen de un partido unificado en torno al ala más conservadora y polarizante.

McCain habló más que Palin de economía, el problema que más preocupa a los americanos, pero sin avanzar mucho más en unas propuestas que siguen el molde de las puestas en marcha por George Bush, el gran ausente de esta convención. "Creemos en impuestos bajos, disciplina en el gasto y mercados abiertos". Su receta pasa por rebajar los impuestos de tal manera que mejore el clima para la inversión y eso se traduzca en un crecimiento que ayude a las clases medias a mantener sus trabajos y su posición. Es una fórmula que ya ha utilizado George Bush, el impopular presidente con el que quiere poner distancias. Para atajar la actual crisis del crédito y la vivienda McCain no propuso soluciones específicas.