'Telecos'

La recompra de acciones lastra a Telefónica en Bolsa

Cuatro meses han sido suficientes para apartar a Telefónica del ultraselecto club en el que fue la primera española en entrar: el Ibex 35 de las mayores empresas del mundo por capitalización. La caída en Bolsa provocada por la crisis mundial se ha visto aumentada por la amortización de capital fruto de la recompra de acciones. ¿El resultado? La teleco ha llegado incluso a quedar fuera del top 50 algunos días y ahora está en el puesto 47.

La recompra de acciones para su amortización ha sido siempre una política de retribución al accionista controvertida. Los grandes inversores, bancos de negocio y analistas aplauden el uso de miles de millones de euros para la adquisición de títulos propios que luego serán eliminados, con el argumento de que este movimiento eleva el valor de las acciones restantes.

Pero los accionistas minoritarios no lo tienen tan claro. Frente al recibo de dinero contante y sonante que suponen el pago del dividendo o la devolución de capital, o el aumento del número de títulos que tiene cada uno en sus manos procedente del reparto de la autocartera, la amortización de acciones no supone algo físico para el inversor.

La teoría dice que esta política es beneficiosa para el accionista, porque cada una de sus acciones vale más si se reduce el capital, puesto que la empresa sigue siendo la misma. Esto lleva directamente a que el beneficio y el dividendo por acción aumenten, pero el problema es que los accionistas de Telefónica, que tiene el plan de recompra más ambicioso de las empresas españolas, no lo van a percibir, porque la operadora ya anunció en 2007 cuáles iban a ser estas cifras a medio plazo, así que está descontado. Eso sí, a Telefónica le va a salir más barato abonar el euro por acción que ha prometido con cargo a 2008 y más fácil alcanzar los 2,304 euros de beneficio por acción prometidos para 2010.

El Santander vuelve a acercarse a la 'teleco', mientras que Vodafone se aleja hacia arriba

Otra ventaja para la compañía es que permite apoyar el valor en los peores momentos, con compras a precios bajos.

Pero hay una parte negativa en la recompra y es la posición en el ranking bursátil mundial. En un entorno de Bolsas a la baja, compensar una amortización de capital puede convertirse en imposible a corto plazo. Y eso es lo que le ha sucedido a Telefónica.

La operadora se levantó el 18 de julio con 4.773,5 millones de acciones en circulación, pero ese mismo día inscribió en el Registro Mercantil una reducción de capital de 68,5 millones títulos, el equivalente al 1,435% del total. A los precios de cotización de esa jornada, el movimiento supuso la evaporación de casi 1.200 millones de euros de valor en Bolsa en unos segundos, que no fueron compensados ni mínimamente por la subida de ese día. Mucho peores fueron las sesiones siguientes, con cuatro fuertes caídas en una semana.

Telefónica no ha recuperado todavía el precio de cotización que lucía antes de la amortización y menos aún la capitalización bursátil de entonces. Es cierto que cabe preguntarse cuál sería la situación sin la reducción de capital, pero la realidad es que Telefónica estaba en abril entre las 35 empresas más grandes del mundo por capitalización y con los datos de este lunes había caído hasta el puesto número 47. Incluso ha habido días en los que se ha quedado fuera del selecto top 50 de las mayores compañías del globo, en el que está desde hace más de año y medio.

En términos absolutos, este retroceso se mide en una pérdida de valor de 15.763 millones de euros en cuatro meses, al pasar de 93.160 millones en abril a los 77.389 millones actuales.

La caída de Telefónica es superior a la de otras grandes empresas, como demuestra su retroceso en la escala mundial. Y ello, pese a que la española no ha dado malas noticias a la Bolsa en estos cuatro meses y presentó el último día de julio unos resultados que no desagradaron al mercado. Vodafone, en cambio, publicó unas cuentas muy por debajo de lo esperado y fue muy criticada por los analistas. Aun así, pierde en el mismo periodo 13.133 millones de capitalización, menos que Telefónica, lo que ha aumentado la brecha que la española tiene que cerrar para cumplir su objetivo: ganar en Bolsa a la británica.

En territorio nacional, la pérdida de capitalización ha tenido como efecto estrechar la distancia entre Telefónica y el Santander. El banco también ha perdido menos que la operadora, pese a que su sector está en el ojo del huracán de la crisis financiera.

Lleva a ocho megas el ADSL en la República Checa y ultima las ofertas de fibra en Españaretribución

En España, Telefónica ha comenzado este verano a duplicar de manera gratuita la velocidad del ADSL de algunos de sus clientes. Puesto que la capacidad más extendida en estos momentos es la de tres megas, esto supone que se elevará a seis megas para los beneficiados.

El movimiento forma parte de la política de aumento de la velocidad que Telefónica lleva años acometiendo. Pero en otros países está yendo más rápido.

Así sucede en la República Checa, donde la filial de Telefónica en el país, O2, va a cuadruplicar sin coste la capacidad de todos sus clientes de ADSL. En su caso, eso significa que la velocidad básica en esa nación será de ocho megas, dos más que en España. El precio, además, es sustancialmente más bajo: 19 euros al mes por los ocho megas.

En España, sin embargo, Telefónica va mucho más avanzada en su despliegue de la red de fibra, la que permitirá llevar hasta los hogares velocidades de acceso a internet de 100 megas y televisión de alta definición. Después de varios replanteamientos del plan comercial y de negocio, las primeras ofertas con esta tecnología están cerca de salir al mercado.

Ninguna lo hará antes del 16 de septiembre, que es cuando Telefónica tiene que tener lista la oferta a los rivales para que usen sus canalizaciones para que cada uno despliegue redes de fibra paralelas. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) ha prohibido que Telefónica haga ningún movimiento comercial hasta entonces, pero a partir de esa fecha el lanzamiento será inminente.

Tal y como han explicado fuentes de Telefónica en el pasado, las primeras propuestas serán a 30 megas de velocidad, para ir testando la tecnología y el estado de la demanda.

Retribución

Diferentes tipos de remuneración bursátil

Dividendo: es la más extendida. La compañía reparte un porcentaje de sus beneficios entre los accionistas.

Entrega de acciones: reparto de títulos gratis entre los socios. Si se amplía capital, es dilutiva; si se hace con autocartera, no.

Recompra de títulos: la empresa destina parte de su beneficio a adquirir títulos propios que luego puede amortizar -se reduce el capital y cada acción vale más- o repartir.