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Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Atlas comparte su condena

En la mitología griega, Atlas es aquel titán que sostiene la tierra sobre sus espaldas, condenado a esta tarea por los dioses del Olimpo. ¿Qué hubiera pasado si la tierra fuera sostenida no por uno, sino por dos titanes? Pues, obviamente, que la carga hubiera sido más llevadera para ambos personajes mitológicos.

El caso es que esta semana ha sido publicado que, por primera vez en la historia, el pasado mes de julio China fue el mayor importador de productos japoneses, más incluso que Estados Unidos. Y esa es una buena noticia, al margen de cuál sea la situación económica actual de las tres potencias: China, EE UU y Japón.

Y lo es porque hasta la fecha Estados Unidos ha sido Atlas, el titán que ha soportado sobre sus espaldas el crecimiento de la economía mundial. El problema es que cualquier contractura de nuestro Atlas económico sacudía -y aún hoy sacude- los cimientos del mundo entero.

Si dos tercios del crecimiento de Estados Unidos dependen del consumo minorista de sus habitantes, y la marcha de la economía mundial depende de la demanda de los estadounidenses, el hecho de que los americanos pasen un bache hace temblar al mundo entero.

La buena noticia es que la carga comienza a distribuirse. Si Japón, que todavía es la segunda economía mundial, exporta más a China que a Estados Unidos, significa que su dependencia del gigante americano es menor. Es decir, que se está produciendo un reequilibrio de los motores económicos del mundo.

En el mundo financiero se da por hecho que, antes o después, China se convertirá en la primera potencia económica del mundo. Algunos, incluso, le ponen fecha, 2050, año arriba, año abajo.

No cabe duda, en cualquier caso, que a día de hoy China es un jugador de primera línea en el mundo económico. Para lo bueno y para lo malo, porque al tiempo que absorbe la oferta de las economías de su entorno, su demanda de materias primas ha sido una de las razones principales de los elevados precios de productos como el petróleo y, por contagio, de la inflación que sufren muchos países desarrollados.

Pero ciertamente es para congratularse, porque Atlas ha encontrado un compañero que le ayudará a llevar sobre sus hombros la pesada carga de la desaceleración. Le guste o no, deberá compartir tanto los buenos como los malos momentos.

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